En su adolescencia en la ciudad minera de Hibbing (Minnesota, Estados Unidos), el inesperado premio Nobel de Literatura Bob Dylan, quien nunca fue muy hablador, sorprendía sus compañeros de liceo al presentarse a concursos de talento.
Según recuerdan algunos, no lograba impresionar a sus camaradas. “Todo el mundo hablaba y nadie lo escuchaba”, recuerda Jean Rue, compañero clase de Dylan, sobre sus primeras interpretaciones de canciones propias o de Little Richard, quien en esos tiempos era lo último de lo último del rock and roll.
“Supongo que les mostró” lo que era capaz de hacer, constata Rue, de 75 años, con una sonrisa burlona.
Dylan dejó pocas huellas en la ciudad estadounidense donde se crió. El restaurante Zimmy’s –llamado así por el nombre de nacimiento de Dylan, Robert Zimmerman– que estaba repleto de recuerdos del artista, cerró, y entre los escasos indicios de su paso por Hibbing están la calle Bob Dylan Drive y una exposición en el sótano de la biblioteca pública con tapas de discos y recortes de revistas.
Pero la relación de Dylan con sus orígenes es más compleja que simplemente decir que se trata de un hijo famoso que rechaza su lugar de nacimiento. Bob Dylan, conocido por su aversión a los medios –de hecho, todavía no ha comentado la concesión del premio de literatura más prestigioso del mundo, el jueves– se ha transformado en una especie de Yeti del estado de Minnesota (norte). Regularmente circulan rumores sobre visitas del roquero. Es dueño de una finca unos 320 kilómetros al sur de la principal ciudad del estado, Minneapolis, aunque vive principalmente en el cálido Malibú, en California.
John Bushey, conductor de un programa de radio de música de Dylan desde la ciudad Duluth, también en Minnesota, dice que la leyenda del rock apareció por allí hace unos diez años en una tienda que vendía camisetas con su retrato.
El aspecto descuidado de Dylan, quien se había cubierto la cabeza con una capucha, dejó a la dueña del negocio preocupada. “Pensó que era un vagabundo”, cuenta Bushey.
Pero, explica, Dylan simplemente es “una persona muy reservada”. “Tiene una relación muy compleja con Duluth y con Hibbing. Mucha gente cree que abandonó el lugar, pero no es así. Todo lo que dice es muy positivo”, asegura Bushey.
El historiador Douglas Brinkley, quien conversó con Dylan en una entrevista para la revista Rolling Stone en 2009, contaba que el ícono del rock se quejaba de que su amor por Minnesota “siempre quedaba fuera” de las entrevistas. El norte de Minnesota, uno de los lugares más fríos de Estados Unidos, figura de manera recurrente, aunque indirecta, en las letras de sus canciones. Highway 61 Revisited, uno de sus álbumes clásicos, se refiere a la carretera que va de Minnesota a Nueva Orleans. Una canción del álbum de 1965 Desolation Row parece hacer referencia al linchamiento de tres circenses afroestadounidenses en Duluth en 1920. Y otra canción anterior, North Country Blues, cuenta la historia de una ciudad minera donde desaparecen los trabajos y a donde llega el duro invierno. Dylan nació en Duluth, en una pequeña comunidad judía que vivía en los acantilados de la ciudad.
