Dos siglos separan a Rembrandt y Degas, pero la aproximación estética de los autorretratos de ambos, que se podrán ver desde mañana en el Rijksmuseum de Amsterdam, demuestra la enorme influencia que el maestro de la edad de oro holandesa tuvo en el trabajo del impresionista francés.
La fascinación de Degas por Rembrandt surgió, inicialmente, como “un acto de rebelión” y en la búsqueda de la madurez por parte del joven francés, explica la comisaria de la exposición Jenny Reyaerts, quien, no obstante, indica que la influencia fue duradera y profunda.
Continuando con las exposiciones sobre cómo influyeron los maestros holandeses de la edad de oro en artistas posteriores, el Rijksmuseum estrena una muestra con una veintena de retratos y autorretratos en pinturas y grabados de Rembrandt y Degas que, procedentes de colecciones de diferentes países, se reúnen por primera vez.
Cuando las llevaron a cabo, ambos autores contaban con poco más de 20 años, al inicio de sus respectivas carreras, y las similitudes son extraordinarias en algunos de los casos. En particular, un autorretrato con sombrero de Degas (1834-1917) y el autorretrato joven de Rembrandt (1607-1699). No solo en la postura, sino también la expresión y los efectos de la luz.
Desde el Metropolitan de Nueva York, el Getty de Los Ángeles, la National Gallery of Art de Washington o la Alte Pinacoteca de Munich han llegado al Rijksmuseum estas series, entre las que está un autorretrato del impresionista, procedente de una colección privada que nunca había sido exhibida.
