PRESENTACIONES. Hace un par de semanas, me llamó mi sobrino de primaria, para que lo ayudara con una tarea. Consistía en un reporte de todos los presidentes de Panamá (incluyendo los que fueron de ‘a dedo’ durante la dictadura), con foto y reseña de sus logros. Sabía que el suplemento APRENDO publicó algo similar el año pasado, así que se lo di para que recortara y solo condensara la información, pero no fue suficiente: el quería que yo le hiciera el resumen y le pegara las fotos en una plantilla "bonita".Cuando me negué, me llamó su mamá.
CONJUNTO. Ella me rogó que "les" hiciera la tarea, porque al día siguiente tenían dos parciales y un reporte que entregar. ¿"Tienen" tarea?, pregunté. Y sí, las hacen entre ambos: al niño le ponen tanta tarea diaria que madre e hijo las hacen juntos todas las noches. Sino, no terminan.Al final los ayudé con la presentación, pero la interrogué sobre el tipo de tareas y la cantidad que le ponían a sus hijos. ¡Y entré en pánico! Pareciera que algunos maestros no se ponen de acuerdo y bombardean a los niños con trabajos y ejercicios como si su materia fuera la única. No concibo que un niño de primaria tenga, para un solo día, dos parciales que estudiar, un reporte que entregar y este mega trabajo de presidentes, para el cual le dieron tres días para hacer.
ABUSO. No estoy en contra de las tareas; considero que crean disciplina y rutina. Pero en moderación.Deben ser de acorde con la edad, y que los niños las puedan hacer solos, ¡esa es la idea! Tampoco creo que se debe abusar, a tal punto que los niños no tengan tiempo para la recreación.¡Los niños son niños, y se le debe tratar como tal!