Ayer, en la penúltima noche del Panamá Jazz Festival, el Ateneo de Ciudad del Saber tuvo dos atmósferas: una se vistió de la majestuosidad de los ritmos del jazz contemporáneo a través del saxofón e instrumentos de orquesta como el xilófono, y otra que tuvo un sabor a salsa y a esencia latina con al son de la percusión. Un auditorio, lleno casi en su totalidad, disfrutó la velada.
Todo empezó a las 8:00 p.m. cuando el saxofonista puertorriqueño Miguel Zenón inauguró la noche, junto a músicos del Berklee Global Jazz Institute. Así, un piano, un xilófono, una guitarra, un contrabajo, una batería, una percusión y un saxofón tenor acompañaron a Zenón a hacer un repertorio de cinco canciones en las que cada uno de los instrumentos tuvieron oportunidad para destacarse.
"Muchísimas gracias, un placer estar aquí con todos ustedes. (...) Panamá tiene un parecido a Puerto Rico, de donde soy yo, ¡me siento como en casa!"

Luego de un receso, a las 9:45 p.m. se presentó sobre el escenario el vocalista y percusionista cubano Pedrito Martínez y su grupo, quienes a lo largo de su repertorio musical de más de una hora, hicieron, primero, que muchos de la audiencia bailaran sentados moviendo cabeza, hombros y pies, y luego que conviertan el Ateneo en una pista de baile de salsa.

Pedrito Martínez y su gupo LA PRENSA/Rella Rosenshain

