Y entonces no solamente estas tierras fueron crisol de diferentes “razas y costumbres” sino del oro y de las ideas de las más diversas. Pascual de Andagoya, Gaspar de Espinosa, Bernal Díaz del Castillo, Fray Juan de Quevedo y algunos más nos dejaron escritos sus recuerdos.
Así es que aquí y por primera vez en nuestro continente se mezclaron riquezas materiales y espirituales, letrados, poetas, aventureros y charlatanes, que, llegado cierto momento, aquí se confundieron.
Objetivo constante de piratas (de eso algo hemos hablado casualmente la semana pasada) el istmo nuestro fue, durante la llamada época colonial, mercado de esclavos, de complicadas empresas, y asiento de variadas religiones.
En Panamá, para los pocos que no lo sepan, en 1510, se levantó la primera iglesia del continente americano, la de Santa María la Antigua del Darién.
Tal como nos lo dice Octavio Méndez Pereira, aquí y fuera de España se leyó El Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes y Saavedra, antes que en el resto de América.
Pero casi se me iba pasando que Cristóbal Colón fue autor desde aquí de la considerada como la primera crónica escrita de nuestra conquista. Textualmente dice en ella: “que sus ojos nunca habían visto una mar tan alta y espumosa”, los conquistadores no podían descender de sus naves.
Y aparecen muchas otras listas de manuscritos y sus productores Fray Bartolomé de las Casas, Gonzalo Fernández de Oviedo, el hijo del almirante Cristóbal Colón de nombre Fernando y su hermano Bartolomé, Rodrigo de Bastidas también dejaron constancia escrita de sus impresiones que aquí recogieron y los más variados detalles de nuestra esplendorosa naturaleza y los que la habitaban.
Pedro Martín de Angría fue otro famoso cronista de nuestras particularidades.
Y ese ritmo continuo de escritos hizo necesario que aquí se introdujera una imprenta en 1820, lo cual fue efectuado por José María Goytia, un masón grado 33 que, gracias a la ayuda de sus colegas, pudo traerla primera imprenta desdeNueva York. Él también aprendió a manejar sus cajas de tipos, indispensables para su funcionamiento.

