Al igual que los niños, los cachorros nacen sin dientes. Entre la segunda y novena semanas salen las piezas temporales (de leche), que son más pequeñas, blancas y puntiagudas que las definitivas.
El cachorro no sufre muchas molestias durante esta etapa. Pero las cosas cambian a partir del segundo mes, cuando la dentadura definitiva se abre paso entre las encías, que se inflaman y producen molestias, explica el veterinario Alberto Burgos.
Lo importante en esta etapa, que dura desde los dos hasta los seis meses, es llevar al cachorro a evaluar la dentadura para que no hayan retenciones de los dientes de leche y los dientes crezcan encaramados.
Como las encías le pican, el cachorro empieza a morder todo lo que encuentre en su camino. "Lo más recomendable, entonces, es comprarle juguetes de un tamaño adecuado para que muerda mientras dura esta etapa", dice Burgos.

