El comercio ilícito de corales, tortugas, tiburones y especies protegidas para transformarlas en artículos de decoración, arrasan los fondos marinos del archipiélago de Filipinas.
“Es imposible calcular la cantidad de especies marinas esquilmadas cada año, pero tenemos suficientes datos para afirmar que son miles de toneladas”, dice Anna Oposa, de la organización Salvar a los Mares Filipinos.
Pese a que los ecologistas denuncian la práctica hace años, las autoridades no dieron la alarma hasta que hace unas semanas se incautaron de dos cargamentos que contenían 21 mil piezas de coral negro y 161 tortugas en peligro de extinción.