¿Qué pasaría si todos los panameños usaran la expresión “¡meto!”? Con un toque de humor y una estampa propia de los literatos de la vieja guardia, el escritor Dimas Lidio Pitty sostiene que hay una posibilidad a largo plazo.
Pitty, miembro de la Academia Panameña de la Lengua desde 1985, prepara un diccionario de escritores panameños mientras atiende una cátedra en la Universidad Autónoma de Chiriquí.
¿Hay un diccionario de escritores panameños?
Propiamente, no. Hay un diccionario de la literatura panameña. Ahora tratamos de hacer uno de los autores y sus referencias. Estamos hablando de reunir autores y obras de dos siglos.
¿Los panameños valoramos nuestra literatura?
No en su justa medida. En general, he palpado que pensamos que no tenemos una buena producción literaria, cuando lo contrario está más próximo a la verdad.
¿Qué puede usted decir de los regionalismos?
Que son expresiones saludables del idioma y que no tienen nada de nocivo. Hay regionalismos que luchan por mantenerse en uso, como “churú” (grano con cáscara que aparece en el arroz pilado, o plato hecho con maíz y cabeza de cerdo) y “bajareque” (lluvia fina que viene del norte y cae en las montañas). Unos regionalismos se extienden, porque el objeto que representan penetra en otros territorios. Otros desaparecen, ya que el utensilio entra en desuso.
¿Ejemplos?
Los “almojábanos” ya se ven en vía Argentina. Pronto dejarán de ser chiricanos y todos los llamarán por su nombre. Un regionalismo que agoniza es “tramojo”. Antes se ataba a los perros con manilas, y los canes podían romperlas con sus dientes. Para evitarlo, se le colocaba a la cuerda un tubo de metal o de madera, para que el animal no escapara; pero luego se comercializaron las cadenas para perros. Ya nadie dice: “Ahí viene Juan, con su perro entramojado”.
¿Cómo cambia el ‘reggae’ nuestro idioma?
El reggae influye de manera lamentable y perniciosa en el habla. Transmite sus mensajes en formas pobres de expresión. La reprobación del reggae no es asunto de edades, sino de valores estéticos y de cultivo del gusto.
¿Las otras ciencias se han visto obligadas a negociar con el ‘reggae’?
No diría eso. Lo que pasa es que hay intereses ocultos. Hay un macro interés de los medios masivos, y no de los panameños, sino de gigantes internacionales, que moldean a la población. Hoy, aunque no se declare, lo que se busca es la uniformización de la conducta de la gente. Se quieren personas acríticas, dóciles, que acepten, acaten y consuman.
¿Qué les sugiere a los jóvenes frente a esta globalización cultural?
Que estudien los clásicos. La lectura te da conciencia de que eres hombre y de que debes ampliar las perspectivas para ser cada vez más humano. Si no, nos convertiremos simplemente en tuerca de un engranaje.
¿Como chiricano, qué haría para nacionalizar la palabra ‘meto’?
No sé. Primero habría que explicarles a los hermanos de las otras provincias que la “meto” es una interjección muy amplia. Sirve para expresar estados de tristeza, alegría, enojo, sorpresa. Luego habría que nombrar embajadoras culturales. Ellas se encargarían de procurar que la interjección chiricana arraigara en el habla de los demás panameños. Ya se sabe que la mujer es más elocuente y convincente que el varón. A ver, ¿qué hombre sería capaz de rechazar a una muchacha que le dijera: “Quiero que uses el “meto” y lo practiques conmigo?” A lo mejor estoy equivocado, pero no creo que haya nadie capaz de resistirse a los usos, los manejos o, incluso, los abusos y los caprichos de lengua de una mujer.

