No fue hace tanto tiempo. Jaguares tocó en Panamá, en una discoteca, en un lugar cerrado. Esta vez, la posibilidad de hacerlo frente a un público más amplio y escéptico, en un festival grande y al aire libre les encanta porque "nos sentimos más a gusto y estamos más cerca de la gente", confiesa Alfonso André, batería, percusiones, programación y secuencias en la banda.
Aprovechando la gira promocional de Crónicas de un laberinto, su última producción, los aztecas presentarán en Panamá un show que retoma sus éxitos más recientes, pero también parte de sus 20 años de historia musical, incluyendo clásicos de la disuelta Caifanes.
No hay que olvidar que de aquella banda nació este proyecto, Jaguares, que en un principio suponía la participación de artistas invitados con Saúl Hernández (voz y guitarra) a la cabeza y como pieza fija, pero que finalmente mantuvo a André (original de Caifanes) y más tarde a César López "El Vampiro" (guitarra y ex Maná).
Así que desde 1996 y ya hoy con cuatro álbumes, Jaguares produce el quinto de la mano de Adrian Belew (King Crimson) como productor, guitarra, coros, koto y teclados y con la colaboración de Federico Fong (bajo) y Leonardo Muñoz (percusiones y programación).
Este último disco habla, según André, "sobre la sensación de sentirnos perdidos, sin salida. Se repiten los mismos problemas, las mismas crisis".
Crónicas de un laberinto mantiene el compromiso de la banda con los problemas de América Latina, con su país, sus fans , con la gente que cree en ellos, en sus canciones y en su música, referente de una tradición e identidad y elemento trascendental en la continuidad del subterráneo rockero de su país .
