Gallos llegaron, gallos cayeron... gallos se fueron. Certeros espuelazos envenenados de lírica reventaron en el pecho de más de un MC ( maestros de ceremonia), y en las mentes de los presentes, principales verdugos de la Batalla de los Gallos en Panamá, realizada el pasado fin de semana.
El ritmo empieza, el ritmo aprieta; en el circulo central de la gallera, 11 competidores esperaban para demostrar qué capacidad de improvisación les decoraba la mollera.
Mientras, en la primera fila de las gradas, al lado contrario de "los once", permanecían sentados quienes se convirtieron en los villanos de la noche: el jurado. El público dejó de respetarlo y empezó a tratarlo como si fueran un relajo.
Y es que ni Damaris González, ganadora del primer Reto de Trovadores, ni Nano Alemán, integrante de la banda de pop Post; ni Mr. Fox, cantante de reggae, están vinculados a la cultura hip hop, mucho menos a las batallas de MC. Los presentes lo notaron cuando estos jueces empezaron a elegir.
Se evaluaba el grado de impacto, rima y ritmo de los "gallitos". Según las reglas internacionales, los MC deben improvisar por un minuto sobre un tema en específico. En la Gallera Panamá, donde se formó la "tira’era", los "poetas urbanos" solo tuvieron 30 segundos y en vez de un tema en específico, solo le dieron una palabra para improvisar, la cual tenían que hacer rimar con todo lo que cantaran. "Lata", " gasolina", " lluvia"... Aquí se separaron los pollitos de los gallos de pelea, y solo seis contrincantes volvieron a pisar la arena.
Clasificaron cuatro panameños, uno de Honduras y un salvadoreño que logró dos cosas: prender, con sus arrebatadas rimas, el escenario, y que los presentes abuchearan al jurado.
Vea Desatino gallístico

