Al rescate de la fauna silvestre

Algunos son mascotas ‘desechadas’, otros fueron sacados de su hábitat, heridos o expulsados por el desarrollo urbano. No todos se pueden liberar. O salvar.

Al rescate de la fauna silvestre
Al rescate de la fauna silvestre

Al escuchar que alguien se acerca, la nutria empieza a chillar cada vez más fuerte. Afuera del cuartito, en otra jaula, reposa una boa. Ambas pasarán un tiempo en cuarentena antes de ir a la sección de rehabilitación y, si se mantienen en buen estado, serán reubicadas en algún parque nacional.

Cada animal que llega al Centro de Rescate y Rehabilitación de Fauna Silvestre del Parque Natural Metropolitano (PNM) tiene su historia: la nutria fue hallada durante unos trabajos de canalización del río Juan Díaz y la boa, en las obras de ampliación del Canal.

“La expansión urbana afecta el hábitat de muchos animales, que se convierten en un problema”, dice Amelia Muñoz, coordinadora de este programa, establecido en 1997 y que brinda atención, alimentación y albergue temporal a los animales.

La irresponsabilidad de algunas personas también afecta a estas especies silvestres; con frecuencia, son sacadas de su hábitat para tenerlas como mascotas y luego son abandonadas, o decomisadas por la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam). Algunos sufren accidentes o son maltratados.

En 2009, 425 personas pidieron ayuda al parque y se atendieron 576 animales, entre ellos perezosos, sarigüeyas, ñeques, rapaces, tortugas y lagartos. Actualmente, en el área de rehabilitación hay pericos, aves playeras, un mono tití y hasta un gallote.

Las personas pueden llamar las 24 horas, siempre hay un guardaparques que puede orientarlos, agrega Muñoz, pero no siempre se puede buscar al animal; dependerá de la especie, la gravedad del caso o si hay un vehículo disponible, ya que el parque no cuenta con uno exclusivo para rescates. En algunos casos, son apoyados por la veterinaria Lassie, que les brinda la atención médica primaria, o por la Anam.

Entre 2005 y 2006, el PNM gestionó fondos para mejorar las instalaciones del albergue, conseguir equipos y capacitar personal, obteniendo el premio Ford en 2005 y apoyo del Instituto Smithsonian y de otras personas. En 2006, logró un financiamiento de la Fundación Natura -a través del fondo Fideco- pero este culminó de manera formal el viernes pasado. En el acto de clausura, la directora del parque, Dionora Víquez, aseguró que el programa continuará, pero pidió apoyo a la comunidad para poder suplir medicinas, alimentos y otras necesidades de los animales rescatados.


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