Raúl Vásquez Sáez (1954 –2008) era “un artista muy orgulloso de sus raíces, que manifestó su creatividad usando elementos que reflejaban su origen”, dice Ella Faulkner, la curadora de “El instinto del chamán”, una retrospectiva del artista insigne de la Escuela de Azuero que está en el Museo de Arte Contemporáneo hasta septiembre. Habrá “pinturas, dibujos y esculturas que hizo con objetos encontrados, a los que él llamó amuletos”.
“Raúl Vásquez formó su visión y estilo reflejando el área donde creció: los colores y texturas de la tierra, y del mar donde pescaba. Estudió el arte de Tamayo y José Luis Cuevas, y lo hizo suyo. Desarrolló su propio lenguaje e iconografía”, explica la responsable de la muestra.
A Faulkner le interesa que el público observe “los diferentes soportes para sus dibujos, su ‘marca’ en objetos encontrados, al igual que soportes tradicionales como lienzo y papel, periódico, técnicas mixtas”. Invita a los jóvenes “para que vean todo el trabajo que conlleva ser un artista plástico…. mucha dedicación, y mucho, pero mucho trabajo”.
Al final, está contenta con la retrospectiva, pues la obra del maestro se luce a todo nivel. Lo más importante es “que la persona conozca la visión y significado de las diferentes obras… y que las disfrute”. La curadora se siente satisfecha, pues las citas que acompañan los cuadros son del propio artista, “su visión y filosofía”. Incluso, estarán presentes los poemarios que escribió Raúl Vásquez Sáez.
VEA De sus afectos
