La telenovela es un producto netamente latinoamericano. Su éxito atrajo a otros mercados que hoy adaptan los libretos made in América Latina. Estados Unidos ha querido un pedazo del pastel, pero sus producciones no han conseguido impactar. Además, hacer una telenovela significaría para las cadenas norteamericanas bajar la calidad de su programación.
Cada país productor de telenovelas tiene un estilo diferente y propio. Las de Brasil, por ejemplo, usualmente hablan sobre culturas diferentes, personajes y temas muy localistas, historia nacional, novelas famosas o actualidad . Todo dentro de un marco estético que incluye escenarios naturales y desnudos explícitos.
El culebrón colombiano adoptó algunos de esos recursos y situó sus historias fuera de la urbe para mostrar un poco más de su cultura, productos, piel y tradiciones que refrescaron la ya deslavada fórmula mexicano-venezolana de la chica pobre y recatada y el galán millonario.
ELLOS TAMBIEN LLORAN
Según comenta Sandra Motta, "las mujeres mayores de 18 años representa el 55% de toda la audiencia de telenovelas". Pero los hombres también ven telecebolla: son un 29%. "Esto significa que de cada dos mujeres que están viendo televisión, hay un hombre sentado en el medio", explica.
Los resultados del estudio "Los medios y mercados de Latinoamérica" apuntan a cifras más generales. Los hombres latinoamericanos entre 25 y 34 años son los que más ven dramones (44%). Y los que menos ven son los hombres de 55 a 64 años (33%). Sus contemporáneas (mujeres entre 55 y 64 años) son las más intrigadas con la historia de Juana del Martirio u otra heroína con nombre de joya (Topacio, Rubí): 71%. El 68% de las chicas entre 12 y 17 años, 35 y 44 años y 45 a 54 no se quedan atrás 68%.
La audiencia telenovelera es casi exclusivamente femenina, pero es una audiencia masiva, tan representativa de Latinoamérica como el reguetón o el fútbol.
