Víctima de un cáncer terminal, a la autora italiana Oriana Fallaci lo menos que le preocupaba era su enfermedad. Le importaba tener el tiempo para poder plasmar en sus memorias el cáncer moral que devora el occidente.
Su coraje, tenacidad y valentía se reflejan en cada una de sus palabras, que precisamente no se caracterizan por ser tiernas. Sin embargo, conserva el sentido del humor en varias ocasiones. Cansada de las entrevistas convencionales de los periodistas, decide autoentrevistarse aduciendo que le cambiaban sus palabras y le alteraban el significado.
No es un libro sencillo ni fácil de leer. Puede hasta causar malestar, quizá por la sinceridad y la fluidez con que la periodista habla de diversos aspectos que le molestan hasta las entrañas.
Pero lejos de ser pretenciosa o frívola se defiende bien y advierte de que al hablar sobre un tema personal como el cáncer que la invadía en ese momento y lo usó solo para abrir su entrevista: “el cáncer moral del occidente y la ferocidad del islam, que nos ha declarado la guerra al mundo cristiano”. Y eso saliendo de la mente de una persona que se ha declarado como “atea cristiana”.
El libro se llama así, El apocalipsis, por el pasaje de Juan que escribió un siglo después de Cristo, que profetiza la lucha que los cristianos tuvieron que librar para vencer al monstruo de las siete cabezas y a sus cómplices, que en definitiva son una única cómplice.
La autora se refiere al choque de civilizaciones, entre el occidente y el islam, que es la lucha de la que habla Juan en el Evangelio, solo que ella lo aborda con los pies sobre la tierra, en su realidad, con acontecimientos muy claros, de una profecía que se hizo hace más de 2 mil años.
La valentía y la prepotencia, muy clásicas de Fallaci, la llevan a no temer de su fuerza al escribir ni mucho menos medirse en sus palabras. Para darle forma a sus ideas, describe sus recuerdos desde muy pequeña, cuando vio a Hitler junto a Mussolini, en Florencia, su tierra natal.
Los temas que abarca la periodista italiana van avanzando a medida de que avanza su visión mundial y su pasión política. Su padre era un activo antifascista, que influyó en las ideas de Oriana, y quien participó en la resistencia contra la ocupación nazi en su región natal en la Segunda Guerra Mundial. Por su activismo durante la guerra recibió a los 14 años un reconocimiento de honor por parte del Ejército italiano.Fallaci murió dos años después de escribir y publicar este libro, en cuyas páginas iniciales menciona y dedica el documento, las masacres, ejecuciones y torturas sufridas a manos del islamismo. Al terminar la lectura, uno no puede dejar de pensar en todo lo que vivió Oriana Fallaci. ¿Qué escribiría si viera todas las ejecuciones producto del llamado Estado Islámico?Oriana entrevistó a diversos personajes durante su carrera periodística, siendo clave la reunión con Ruhollah Musaví Jomeini, un ayatolá chií iraní, un líder político-espiritual de la revolución de 1979 en Irán.
