Las cenizas del actor y productor de telenovelas, Ernesto Alonso, fueron depositadas en la iglesia de San Antonio de Padua en la ciudad de México, para cumplir con su última voluntad. Alonso murió la madrugada del pasado martes a los 91 años de edad, a causa de una neumonía.
Nacido en la ciudad de Aguascalientes, capital del estado central homónimo, Alonso estudió teatro y comenzó su carrera como actor de cine en la primera mitad del siglo XX, lo cual le permitió alternar con estrellas como Jorge Negrete en la cinta Historia de un gran amor.
Tuvo una brillante carrera en la industria cinematográfica que incluso le valió trabajar con el renombrado director español Luis Buñuel, para quien narró Los olvidados, un clásico de 1950 sobre la vida de unos niños en una zona marginal de la capital. Con Buñuel también colaboró en Abismos de pasión (1953) y Ensayo de un crimen (1955).
Pero su mayor talento lo demostró en la televisión, medio al que entró en 1959 por invitación de Emilio Azcárraga Vidaurreta, fundador del emporio que hoy es Televisa. El otro fue su primera telenovela producida en 1960.
Entre sus principales obras están El derecho de nacer (1966), El maleficio (1983), Bodas de odio (1983) y Amarte es mi pecado (2004). Estuvo a cargo de las series históricas de Televisa, como Senda de gloria y la Antorcha encendida.
La muerte de Alonso conmovió a la comunidad actoral del país porque fue un reconocido impulsor de estrellas. Varios artistas y ejecutivos de Televisa celebraron una misa en honor del actor y recordaron su vida y logros profesionales.

