El chocolate no solamente tiene propiedades positivas para el corazón, la mente y el humor. Sus beneficios tampoco se limitan a los ya conocidos aceites, cremas, exfoliantes y otros productos nutritivos para la piel y para el cabello.
En el mundo automotriz, en 2009 se desveló por primera vez en el mundo un automóvil de carrera impulsado por chocolate. El veloz vehículo -fabricado en Londres- usa biocombustible elaborado a base de fibras vegetales y desechos de fábricas de chocolate.
James Meredith, líder del proyecto, explicó entonces a medios de ese país que con su idea quedaba demostrado que sí era posible construir un carro eficiente, sin que ello implicara perjudicar el ambiente.
Con esa misma finalidad –proteger el ambiente–, en 2008 dos jóvenes británicos, Andy Pag y John Grinshaw, decidieron viajar desde Londres hasta Timbuktú (Mali, África occidental), un tramo de más de 8 mil 500 kilómetros. Lo hicieron en una camioneta vieja con biocombustible elaborado a partir de chocolate reciclado. “Solo queríamos realizar un viaje que no tuviese un efecto negativo sobre el ambiente”, declaró en ese momento Andy Pag. Sobre ese viaje, analistas han calculado que se ahorraron unas 15 toneladas de emisiones de carbono.
Este manjar también ha servido de inspiración para la industria automotriz. En abril de este año, la empresa Ford anunció que usará como inspiración el proceso de elaboración de las barras de mousse de chocolate para elaborar componentes de plástico de sus carros.
Su objetivo es lograr –antes de 2020– reducir su peso entre 100 y 300 kilogramos. Lo hará a través de una tecnología conocida como MuCell, que consiste en inyectarle gas al plástico fundido mientras se está fabricando, lo que forma burbujas microscópicas en su parte interna. De esa manera, el plástico tiene el mismo volumen pero, por incluirle aire, pesa menos.
Otra innovación ‘chocolatesca’ está en Le Whif, un chocolate en forma de inhalador que parece un lápiz labial y ya viene en cuatro sabores: chocolate clásico, frambuesa, mango y chocolate mentolado. Los inventores de este nuevo producto son los británicos David Edwards, Thierry Marx (chef) y Jérôme Bibette (científico).
Además, por su asociación con el placer, el chocolate es objeto de productos eróticos. Sobre todo en España, donde está la primera tienda erótica dedicada al chocolate: Los Placeres de Lola. Ahí hay desde zapatos de tacón y pintura de chocolate para tatuar mensajes en el cuerpo, hasta lubricantes y ropa interior comestible. Lo dicho: el placer, en la forma que usted lo prefiera.

