Cuando se habla de diabetes, el principal tema a tratar es el consumo de azúcar. Esta sustancia automáticamente les queda prohibida a estos pacientes, ya que su organismo tiene una falla en el procesamiento de la glucosa, un azúcar que constituye la principal fuente de combustible para el cuerpo.
Con este panorama sería difícil pensar que una fruta como la uva —que hoy día es utilizada para extraer azúcar— puede resultar beneficiosa para la enfermedad.
Ahora, un nuevo estudio publicado en la revista norteamericana Nutrition Diary muestra que el consumo de uvas ayuda contra la destrucción de las células productoras de insulina, conocidas como células beta en el páncreas, reduciendo significativamente la incidencia de diabetes —hasta ahora— solamente en ratones de laboratorio.
Los endocrinólogos César Ábrego y Luis Cañizales corroboran que sí es posible que los efectos antioxidantes que contienen las uvas, conocidos como polifenoles, ayuden a causar este efecto protector reduciendo la infiltración de células inmunes dentro de los islotes de Langerhans. Esta es un área del páncreas donde las células beta residen, previniendo así los efectos dañinos sobre ellas.
Incluso, el estudio respaldado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos demuestra que las uvas pueden ayudar a los niveles de una proteína inflamatoria en células conocidas como TNF-alpha.
