La Academia Panameña de la Lengua responde sobre dos asuntos de uso correcto que se plantean constantemente los hablantes.
Uno de ellos es la expresión “vaso de agua” con su correlato “vaso con agua”, y sobre cuya conveniencia discuten tanto logicistas del lenguaje como quienes le dan a la lengua un sentido de conjunto palabra por palabra.
En realidad, “vaso de agua” es una expresión correcta, porque en ella la preposición “de” no significa “que está hecho de determinado material” como en “casa de madera”, “zapatos de cuero” o “botella de vidrio”, en los que claramente se deriva el sentido antes mencionado de la preposición “de”.
Hay otro grupo numeroso de expresiones en español en el que la preposición “de” manifiesta un sentido de “contenido”, literalmente sustituible por la frase “que contiene”, tales como las siguientes: “saco de arena”, “caja de zapatos”, “bolsa de jabón”, “litro de leche”, “olla de sopa”, “paila de arroz”, “taza de café”.
En todas ellas, la preposición significa única y exclusivamente “que contiene arena, zapatos, jabón, leche…”, etc.
No se podría interpretar literalmente ni según la lógica formal cada una de las últimas expresiones, porque ello nos llevaría a afirmar erróneamente que el litro está hecho de leche, que la olla está hecha de sopa o que la taza está hecha de café.
Pues el mismo criterio se debe aplicar para el “vaso de agua”, pues ciertamente el vaso no está hecho de agua sino que “contiene” agua, así como la taza de café “contiene” café.
El otro asunto, de igual envergadura, es la palabra “pluma” para referirse al bolígrafo.
Es perfectamente posible y plausible el uso de la palabra “pluma” para referirse al bolígrafo. La objeción de que “pluma” se refiere a cada una de las piezas que conforman el cuerpo de las aves, no es válida, porque si bien significa eso, también tiene otros muchos significados por asociación.
Es decir, pluma es el grifo, también es la profesión de escritor, es en sentido peyorativo “afeminamiento”, y también es una categoría del boxeo, medida por el peso del boxeador, es decir, el peso pluma.
La Academia dice: Las palabras tienen muchos significados y son los hablantes quienes determinan al hablar cuáles de ellos se ponen en práctica y cuáles no, según el uso colectivo del idioma, que nos lleva a entendernos y a emplear la lengua con propiedad.