En pleno siglo XXI, y en el cual estamos viviendo, aún no se conoce una hipótesis o teoría, que fuese totalmente válida, para poder explicar a entera satisfacción, cuál ha sido el origen del actual hombre americano, ya que ninguna se considera que se cumple a entera satisfacción. Como es natural aquí queda incluido el llamado hombre panameño actual.
Los primeros autores pensaron que era en la Biblia donde se podía encontrar la solución y que el primer americano tenía que ser un descendientes de Noé, Cam, Sem o Jafet. Otros pensaban que fue una de las 10 tribus de Israel, la que se trasladó hasta por acá.
Sin embargo, la teoría que por lo menos a nosotros, más nos convence, y sin olvidarnos que no tenemos autoridad para ello, es la del jesuita español José de Acosta (1539-1600), quien en uno de sus libros parece que fue el primero que lanzó la hipótesis de que el primitivo individuo americano fue asiático y hacía parte de los miles de ese origen, que cruzaron el Estrecho de Behring, desparramándose por toda nuestra extensa geografía.
Como el istmo de Panamá ya estaba conformado y de todo esto escribimos en una Raíces anteriores, hasta por aquí llegaron aquellos seres, y acá se quedaron quién sabe cuántos primitivos pobladores que formaron el núcleo de nuestra futura población.
Pero a pesar de lo que ya advertimos, no debemos olvidar que aún se quedan en el tintero otras proposiciones acerca del mismo tema, que también tratan de explicar desde dónde arribaron nuestros “ta-ta-tarabuelos “al venirse para sobrevivir en este futuro continente americano, el cual cada día tiene mayor prestancia mundial en todos los sentidos.
Y es así como el etnólogo francés, Paul Rivet, pone sobre el tapete de la historia su idea de que el hombre de esta América nuestra tuvo varios orígenes; no solo nuestros antepasados llegaron desde el Asia, sino que además provinieron de Australia, de Malasia y Polinesia. Y volvemos a mencionar al jesuita Acosta, porque el antropólogo estadounidense Alex Hrdlicka sí pudo, con pruebas científicas, comprobar lo que había imaginado el sacerdote citado.
Recordemos que el noruego Thor Heyerdahl, por allá en la década de los años 40 del siglo XX, en una balsa que le puso por nombre “Konti Ki” viajó desde las costas peruanas hasta la misma Polinesia, y aunque el viaje fue al revés del original, pudo efectuarlo.
Pero la polémica tiene otras facetas, que fue desde el África de donde provinieron nuestros lejanos familiares y para otros que fueron los vikingos, nuestros primitivos antecesores. Allí tienen pues para escoger la teoría que más le llame la atención. Creemos que el tema se presta mayores generaciones.

