Con los verbos irregulares, esos cuyas conjugaciones nos causan dudas, porque no “nos suenan” y el instinto de hispanohablantes nos dice que debe haber una forma más eufónica.
La conjugación de estos verbos es especial según el tiempo o el modo en el que se declinen, y experimenta cambios en cuanto a la esquematización, ya que toma formas distintas a las que son habituales en los verbos regulares.
Un verbo irregular es, por ejemplo: asolar.
Veamos por qué.
Asolar
Pretérito imperfecto
(yo) asolaba
(tú) asolabas
(él) asolaba
(nosotros) asolábamos
(vosotros) asolabais
(ellos) asolaban
Y a la tercera persona plural del presente indicativo asuelan
Presente (indicativo)
(yo) asuelo
(tú) asuelas
(él) asuela
(nosotros) asolamos
(vosotros) asoláis
(ellos) asuelan
La Academia dice: en la medida en la que un hispanohablante domina las variantes de los verbos del español, denota su interés y cultura lingüística. Aunque el uso correcto de nuestros verbos podría ser la parte más difícil de nuestra lengua, es también la más hermosa, precisamente por sus singularidades.
