Cada día parece ser más cierto que lo que no engorda mata. Lo que engorda, pues te mata también a ti o causa un impacto ambiental de la gran madonna. Por ejemplo, la carne de res, que es de lo más baratica, que se puede comprar en materia de proteína animal, tiene un grandísimo costo de producción, ambientalmente hablando.
Producir un kilo de carne de res genera (según guardian.co.uk) más emisiones de CO2 que salir a pasear en coche durante tres horas, dejando todas las luces de la casa encendidas. Así que ya he decidido simplemente comer lo que me dé la gana y he redescubierto el salmón. Como algunos de ustedes pueden saber, la mayoría del salmón que importamos en Panamá viene de Chile (también se importa parte de Noruega) y recientemente ha habido toda una debacle causada por una nota que publicó el The New York Times sobre la piscicultura del salmón chileno, especialmente en la zona 10, donde se encuentra Puerto Montt. Como recientemente he estado un par de veces en Chile, y he visto lo riguroso que es el Gobierno chileno en el tema de salud agropecuaria, he sacado mis propias conclusiones tras investigar un poco.
Básicamente se puede ir a las páginas de www.salmonchile.com (Asociación de la Industria del Salmón de Chile A. G., agrupación que reúne a las principales empresas productoras y proveedoras de la industria salmonicultora de Chile) a investigar. Grosso modo: en 2007, la industria salmonera chilena afrontó ataques de septicemia rickettsial salmonidea, anemia infecciosa, necrosis pancreática infecciosa y piojo marino o caligus.
Hasta donde sé, la septicemia es la principal causa de mortandad del pez; la anemia no afecta a los humanos, los salmones pueden desarrollar inmunidad contra el piojo, y de la necrosis sé que es altamente infecciosa. Un informe de www.thefishsite.com, avalado por la FAO, indica que las principales compañías productoras han comenzado una iniciativa de cooperación con el Gobierno, a fin de evitar la propagación de las enfermedades: la matanza de piscinas/cosechas enteras, menor densidad de población, mayor distancia entre sitios, mudanza de instalaciones a zonas más hacia el sur. De todas formas, los controles de exportación chilenos son más rigurosos cuando se trata de salmón congelado que de fresco.
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