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16 jul El Panamá de los 4 millones de turistas

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El Casco Viejo. El Casco Viejo.
El Casco Viejo.

Corre septiembre del año 2025. Las autoridades y los gremios turísticos de Panamá celebran la llegada del turista número 4 millones. Ello simboliza la culminación de una serie de medidas implantadas con éxito por una sucesión de gobiernos, empresarios y ciudadanos de a pie comprometidos con el país. La transformación ha sido total.

El crecimiento de turistas ha superado el 10% en cada año desde 2018, cuando nos visitaron poco más de dos millones de extranjeros, excluyendo inmigrantes. También el gasto de los visitantes se ha más que duplicado, pasando de $4 mil 400 millones anuales a $10 mil millones.

El país vive un auge económico en todos sus indicadores, desde ventas al detal hasta alquiler de automóviles. Los centros comerciales y restaurantes rebosan. Las pequeñas compañías de turismo brotan a lo largo de la República para atender con una sonrisa a los visitantes de países para los que antes éramos ignotos. El desempleo se ha reducido a 4% y las recaudaciones del Estado alcanzan niveles nunca vistos.  

Todo empezó con la puesta en marcha del Fondo de Promoción Internacional en agosto de 2018. Compuesta por panameños de amplia experiencia turística, políglotas y conocedores de las exigencias del cliente internacional, la junta directiva del fondo se propuso reconstruir a Panamá como destino turístico por excelencia.  

Contaban con un presupuesto de solo $20 millones, muy inferior al de países vecinos, pero no tardaron en demostrar que la publicidad bien llevada no es un gasto sino una inversión muy rentable. Su éxito llevó al aumento del presupuesto publicitario en cada uno de los años subsiguientes, resultando en ingresos multiplicados para la nación. El turismo se consolidó como el principal generador de divisas para Panamá.

El Canal de Panamá. Expandir Imagen
El Canal de Panamá.

La publicidad internacional posicionó correctamente al istmo como destino de aventuras con su eje principal en el Canal de Panamá y el cruce de civilizaciones. Ello implicó entender, preparar y desarrollar el llamado “turismo auto sostenible” alrededor de nuestra historia, cultura y naturaleza.   

Para la transición del llamado turismo de negocios al de recreación los números eran claros: en el turismo de recreación, el individuo -no una empresa- escoge venir aquí, lo hace en compañía de su familia y se queda un promedio de siete días. Eso significa más divisas generadas para el país.

Había que darle al extranjero experiencias únicas que lo harían escoger venir a Panamá sobre otros destinos. Nuestros atributos, que antes pasaban inadvertidos, se convirtieron en la base de la oferta turística única de Panamá.

Sólo en Panamá el visitante podría sumergirse en el Atlántico y el Pacífico el mismo día; revivir las batallas de conquistadores y piratas, hasta las puertas de una ciudad destruida; seguir la ruta de los Fortyniners que poblaron California, a pie, a lomo de mula o en ferrocarril; participar en un safari acuático en jet ski escoltando buques de 100 mil toneladas en el canal; disfrutar de playas con aguas de 28 grados centígrados todo el año; experimentar el gozo de partir las aguas en la división continental entre los dos océanos más grandes del planeta, y sucumbir a la excitación producida por el bullicio de monos aulladores en su hábitat a solo media hora de la cosmopolita ciudad.

Solo en Panamá reviviría las andanzas de indígenas ancestrales, españoles, ingleses, escoceses, estadounidenses, franceses y chinos. Sólo en Panamá aprendería sobre el profundo mestizaje que nos define y que presagia el futuro de la humanidad.

Con ayuda de gremios y ciudadanos, el Estado inició un vigoroso programa de construcción del patrimonio turístico del país. Se rehabilitaron los caminos interoceánicos, se restauró en todo su esplendor el Fuerte San Lorenzo, se abrieron nuevos centros de interpretación del bosque húmedo tropical y del Camino de Cruces, se inauguró un fantástico jardín botánico de clase mundial en Summit, se rescataron los parques arqueológicos indígenas y se implementó el Plan Maestro para Portobelo. La vida cultural bulle además hoy con teatros y museos espléndidos que cuentan nuestra historia única al turista.    

La inversión en la nueva expansión y tercera pista en Tocumen, cuya construcción empezó en 2023, tiene su repago garantizado por el tráfico de las nuevas aerolíneas deseosas de traer visitantes al país. Las aerolíneas de bajo costo poblaron los principales aeropuertos panameños. Como en Costa Rica, México y otros países, la conectividad de bajo costo hizo posible acceder al llamado “turismo democrático”, caracterizado por altos volúmenes de visitantes bien informados.

La reorientación de la publicidad internacional hacia mercados desarrollados redujo dramáticamente la vulnerabilidad de nuestra industria a las fluctuaciones típicas de monedas débiles. Los principales mercados de origen en 2025 son Estados Unidos, Canadá, Alemania, China, Japón, Colombia, España, Rusia, Francia e Inglaterra, en ese orden.   

San Blas. Expandir Imagen
San Blas.

Los viejos coasters fueron reemplazados por autobuses pullman con ventanas panorámicas, aire acondicionado y WIFI a bordo, que circulan por las ampliadas vías de todo el país. La narración a bordo es dada impecablemente por guías adiestrados. Los visitantes escogen entre variados paquetes estructurados por empresas certificadas por la Autoridad de Turismo.

En el interior, los autobuses transportan a los turistas entre los nuevos polos de desarrollo turístico en Pedasí, Antón, Bocas, costas de Veraguas y Tierras Altas. Nuevos hoteles de campo y pequeños centros de alojamiento brindan todas las facilidades para una placentera estadía de largo plazo a los visitantes.

El efecto principal del feliz cambio ha sido sobre la sociedad. Los estudiantes de turismo son contratados en tiempo récord, con salarios sustancialmente por encima de otras carreras. Como en República Dominicana y otros países, humildes ciudadanos aprendieron inglés, alemán y otros idiomas para atender a los visitantes, y con ello vieron sus ingresos familiares dispararse. Una de cada cuatro familias panameñas deriva hoy su sustento del turismo. 

Acaba de bajar de su avión desde Shanghai el turista número 4 millones. Es recibido al son de la tradicional murga. No sabe exactamente qué se celebra pero ya estrena alegremente sus primeros pasos. Con él se dan también los primeros pasos de la siguiente transformación: la que nos lleva al año 2050 y al desarrollo pleno, gracias al turismo.

rejimeneze@hotmail.com

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Sobre el autor

  • Raúl Ernesto Jiménez E. Raúl Ernesto Jiménez E.

    Ciudadano Panameño, aficionado a la historia y la cultura. Es ingeniero industrial con maestría en administración de empresas. Miembro de Juntas Directivas de hoteles en Panamá. Desde enero de 2018 es secretario de Asociación Panameña de Hoteles (Apatel).

Sobre el blog

  • ¿Quién dijo que en Panamá 'no hay nada que hacer'? ¿Quién dijo que en Panamá 'no hay nada que hacer'?

    Hace unos meses, un buen amigo colaborador de una multinacional y panameño como yo, me confió: “En Panamá no hay nada que hacer. Una familia quería venir a visitarnos por cinco días, pero yo le dije que mejor agendara solo dos”.Su opinión me conmovió. Contrastaba totalmente con la mía. He sido afortunado en conocer rincones espectaculares en todo nuestro país, acompañados de historias que maravillan. Además, el destino me ha permitido conocer culturas en cuatro continentes. Ello,  espero, me ayuda a posicionar nuestras atracciones en su justa perspectiva, alejadas del chauvinismo simplón y más cerca del gusto del variopinto público internacional.Pero algo de razón tenía mi amigo: Panamá está llena de tesoros, pero en la mayoría de los casos ni nosotros los conocemos. Como diamantes en bruto, necesitan pulirse, atenderse con interés, rescatarse y ponerse en valor. Necesitamos presentarnos ante el mundo y contar nuestra historia. Y también, cómo no, aprender qué es lo que busca ese turismo de hoy, que en la mayoría de los casos no es lo que imaginamos.  Esta serie tiene el objetivo de resaltar nuestros atractivos para el nuevo turismo internacional, sencillo pero exigente, masivo pero crecientemente culto, alejado de los rascacielos y cercano a la esencia humana. Me anima el contribuir a la recuperación del turismo hacia nuestro país con un enfoque constructivo y actualizado. Es un grano de arena que se une, ojalá, a los de 4 millones de compatriotas.