En su mejor partido en la Copa América-2019, Argentina venció a Venezuela este viernes 2-0 y avanzó a semifinales donde chocará con Brasil en el Clásico sudamericano.
Los liderados por Lionel Messi vencieron en el Maracaná de Río de Janeiro a una selección vinotinto que insinuó, pero nunca logró ponerla en aprietos y sigue en carrera en busca de cortar una sequía de 26 años sin títulos, desde la Copa América de Ecuador-1993.
En el Maracaná, Lautaro Martínez a los 10 minutos con un sutil taco, tras un buscapié de Sergio Agüero, y Giovani Lo Celso, que aprovechó una falla del portero venezolano Wuilker Faríñez ante un remate del 'Kun' a los 75 minutos, marcaron los tantos de la Albiceleste.
El martes Messi tendrá en semifinales su prueba de fuego contra Brasil, en una final adelantada de la Copa América, en el estadio Mineirao, el mismo en el que Alemania humilló 7-1 a la Canarinha en semifinales de 'su' Mundial de 2014.
"Es difícil decir un favorito entre Argentina y Brasil, y más en esta Copa América, donde cualquiera le puede ganar cualquiera", aseguró Messi.
Para el entrenador de Argentina, Lionel Scaloni, su equipo debe jugar "no como un partido más, pero nos los tenemos que tomar como una semifinal de Copa América, como contra cualquier equipo. No pensando que tenemos enfrente a nuestro máximo rival. Eso agranda la leyenda".
Brasil, precisamente, sufrió el jueves pero terminó festejando el pase a semifinales al vencer en penales 4-3 a un aguerrido Paraguay tras empate a cero en los noventa minutos en el Arena do Gremio, en Porto Alegre.
La Canarinha no pudo vulnerar la muralla que le puso Paraguay -que jugó más de media hora con un hombre de menos por la expulsión de Fabián Balbuena a los 58 minutos- y terminó festejando desde los doce pases, vía por la que la selección guaraní le había eliminado en cuartos de final de Argentina-2011 y Chile-2015.
"Los traumas en la vida hay que sacárselos de encima. Hoy merecidamente hemos sacado ese trauma que teníamos de dos eliminatorias que nos fuimos a casa con ese equipo", afirmó Dani Alves.
En la plaza Alfredo Sadel, habitual escenario de protestas contra el gobierno de Nicolás Maduro en Caracas, se congregaron este viernes cientos de aficionados de la Vinotinto que gracias al fútbol olvidaron un rato su grave crisis.
"La Vinotinto nos ayudó a olvidarnos un momento de tantos problemas. Da felicidad, gozo, esperanza", comentó a la AFP Luigi Ponce, un vendedor ambulante de comida que vive en la inmensa barriada caraqueña de Petare, rodeado por la multitud que veía en una pantalla gigante el partido de Venezuela frente a Argentina.
"¡Sí se puede! ¡Sí se puede!", gritaba el gentío, esperando que la selección de Rafael Dudamel pudiese evitar la derrota final de 2-0 que la dejó en el camino.
"Hay muchos problemas y en esta Copa América hemos tenido nuestras alegrías", expresó por su parte Alejandro Andrade, comerciante, acompañado por sus dos pequeños hijos: Samuel, con el cabello pintado con los colores amarillo, azul y rojo de la bandera de Venezuela, y Bárbara.
No faltaron las consignas políticas en medio de las emociones, en un país donde la política lo inunda todo.
"¡Y va caer y va caer, este gobierno va caer", corearon durante el descanso los aficionados, un cántico frecuente en las manifestaciones contra Maduro y su predecesor, el fallecido expresidente Hugo Chávez.
