RÍO DE JANEIRO, Brasil. (DPA).- Si Este miércoles Chile pierde o empata ante la necesitada España, no habrá reproches y sus posibilidades de acceder a octavos de final del Mundial seguirán vivas.
Eliminar al campeón del mundo en un estadio como el Maracaná sería en cambio el momento más importante en un Mundial para el país en los últimos 50 años.
“España para nosotros siempre ha sido un rival difícil por historia, pero estamos en una condición en la que creemos que podemos cambiar la historia”, dijo el centrocampista Marcelo Díaz, que recuerda la derrota ante España en el Mundial de Sudáfrica 2010.
Chile, entonces dirigida por el argentino Marcelo Bielsa, llegó a octavos de final como segunda de la llave tras España, pero no superó una barrera que es infranqueable desde el Mundial en casa de 1962, cuando fue tercero.
Desde entonces, el papel de Chile en los Mundiales fue testimonial, algo que buscó dejar atrás con Bielsa, ahora con Jorge Sampaoli en el banco y con una generación de jugadores entre los que están Arturo Vidal y Alexis Sánchez, dos estrellas en el fútbol europeo.
Eso puede cambiar definitivamente mañana con una victoria ante España que supondría además la virtual eliminación del actual campeón.
“Sabemos que vamos a enfrentar a una España necesitada. La trascendencia (de eliminarla) sería histórico para nosotros, no deja uno de pensarlo”, admitió Sampaoli, que sabe que un triunfo pasaría a formar parte de los almanaques del fútbol chileno.
“Si les ganamos, sería un plus para nosotros como selección, una motivación”, agregó el técnico argentino, que desde diciembre de 2012 no sólo ha dado continuidad al idolatrado Bielsa, sino que lo ha superado siendo incluso más valiente.
“Creo que la estabilidad de esta selección, el cambio de entrenador no se han notado mucho. Las cuestiones principales... incluso algunas las ha potenciado Sampaoli”, dijo el seleccionador español, Vicente del Bosque. “Chile tiene un fútbol muy activo, muy valiente, muy ofensivo”, agregó.
Bielsa y Sampaoli convencieron a Chile de que puede ser protagonista, tener el balón, mandar, ser un equipo “rebelado, no sometido”, como dijo el seleccionador antes del debut ante Australia, que terminó con triunfo por 2-1. Y sacarse cualquier complejo.
“Ojalá juguemos con el balón como España, es lo que nos ilusiona, tener la convicción para jugar como la tuvo España. Es lo que estamos buscando”, señaló Sampoli, que no oculta sus modelos.
El partido de mañana importa porque es un Mundial, por el rival, por la posibilidad de expulsar al campeón y avanzar a octavos y por el escenario.
Veinticinco años atrás, en el Maracaná, el arquero Roberto Rojas protagonizó uno de los episodios más vergonzosos de la historia del fútbol chileno al cortarse la ceja para fingir que había sido alcanzado por un objeto lanzado por los aficionados brasileños.
Pretendía revertir en los despachos una derrota, pero Chile fue sancionado y no disputó el Mundial de 1990.
El Maracaná fue el lugar donde el fútbol del país vivió su momento más bajo. Si gana, será también el de uno de los más importantes, a la espera de poder por fin superar los octavos de final fuera de casa.
