República Checa remontó en el último cuarto de hora una desventaja de dos goles y rescató este viernes el empate 2-2 contra Croacia en un partido de la Eurocopa cuyo final fue manchado por desmanes del público.
Iván Perisic e Iván Rakitic adelantaron a Croacia, que dominaba a su antojo el partido en Saint-Etienne. Pero los checos no bajaron los brazos, con el ingreso Milan Skoda descontando a 14 minutos del final, con un cabezazo al ángulo superior.
Skoda materializó en gol el centro perfecto del capitán Tomas Rosicky al área. Poco después, el partido fue interrumpido cuando aficionados croatas lanzaron bengalas a la cancha.
Tras reanudarse, el zaguero croata Domagoj Vida bajó un balón con la mano dentro del área y el suplente Tomas Necid ejecutó el penalti en tiempo de descuento para el 2-2.
MOLESTIA POR INCIDENTE
La presidenta de Croacia Kolinda Grabar-Kitarovic calificó de "enemigos" del país a los hinchas que provocaron la interrupción del partido con el lanzamiento de bengalas y petardos.
"Son enemigos de Croacia y odian a su propia selección y a su país" declaró la mandataria en su página oficial de Facebook. "Dan vergüenza", concluyó.
El partido entre ambas selecciones se vio empañado a falta de cinco minutos para el final, con 2-1 a favor de los croatas que les daba la clasificación matemática, por el lanzamiento de al menos una docena de bengalas al campo por parte de hinchas croatas y un petardo que explotó junto a uno de los operarios que trataban de apagarlas.
Por este motivo, el árbitro inglés Mark Clattenburg se vio obligado a detener el encuentro hasta que las bengalas fueron apagadas, al tiempo que la policía se dedicó a buscar en las tribunas a los hinchas que las habían lanzado.
El resto del público dedicó un sonoro abucheo como gesto de recriminación. "No son aficionados, son terroristas del deporte", declaró el seleccionador croata Ante Cacic en la conferencia de prensa posterior al encuentro, en la que un responsable de la UEFA anunció la apertura inmediata de un proceso.
