El planeta fútbol se preparó para saber en qué andaba Uruguay, pero terminó disfrutando de Costa Rica. El resultado significa que la Concacaf tiene varias cartas ocultas, y esta vez se trató de un as de espadas.
Esta Costa Rica es punzante, tiene fibra y mete goles bonitos. ¡Qué Mundial tan diferente este de Brasil frente al aburrido de Sudáfrica!
Fue un partido parejo. La FIFA dice que Uruguay tuvo el balón el 52% del encuentro, y Costa Rica el 48%. En tiros a puerta el organismo destaca cinco disparos para los suramericanos y cuatro para los centroamericanos. Uruguay trató en un principio de ganar con orden y buscando el error del contrario. La táctica funcionó con la sujeción de un defensa tico sobre Lugano. Cavani cobró al palo izquierdo del arquero Navas. Era el 1-0.
Costa Rica se resguardó en la defensa porque sabía que el adversario iba a agotar su repertorio avasallante, sazonado con fuerza y coraje. Pero por lo visto este argumento lo conoce el centroamericano y demostró por qué puso en aprietos a México en el último partido de la eliminatoria. El segundo acto se inició con ataques de ambos equipos.
Hermoso es el fútbol cuando los contrincantes se abren en la cancha, cuando atacan y se dejan atacar y son bien vistas las caricias mutuas. En ese intercambio de roles, Costa Rica salió mejor parada. En el minuto 54 metió el gol del empate, un tanto marcado por Campbell, desde ahora una de las figuras del grupo D.
Los centroamericanos no se conformaron con empatarles a los actuales campeones de América y bicampeones del mundo. Un centro lanzado desde la mitad de la cancha encontró la cabeza de Duarte. El mediocampita tico cruzó el balón delante del arquero Muslera y con eso puso el 2-1.
Todos queríamos ver la remontada uruguaya; deseamos, una vez más, apreciar en qué consiste la fuerza charrúa. Vana ilusión. Costa Rica se tomó confianza, afinó sus líneas y encontró en Campbell un intérprete formidable en eso del fútbol inteligente. Sus diagonales y sus toques en paredes corticas descuadernaron a un Uruguay desconocido. En el minuto 83 Ureña sentenció el partido 3-1.
Pelé había dicho que quería ver una final entre Brasil y Uruguay. Y ya se sabe qué pasa con las predicciones de Pelé.
Por Óscar Castaño Llorente
