Después de dos temporadas de ver acción en las Grandes Ligas con los Diamondbacks de Arizona, el lanzador panameño Enrique Burgos está en la recta final de su preparación con una meta clara para la temporada 2017.
Burgos Jr., de 26 años, está trabajando fuerte en diversos aspectos, tanto técnicos como físicos, y deberá reportarse al campo de entrenamiento del equipo en Arizona, el 14 de febrero.
“El año pasado tuve la oportunidad de ser el set-up (preparador) en donde me fue muy bien. Siento que esa debe ser mi meta, llegar y ganarme ese puesto; aprovechar que tenemos a un cerrador de mucha experiencia como [Fernando] Rodney; a aprender lo más que se pueda de él. Hacer el trabajo, ser el del octavo inning y él en el noveno”, afirmó Burgos este miércoles tras una práctica.

En la pasada campaña 2016, Burgos lanzó en 43 partidos, acumulando efectividad de 5.66, después de trabajar en 41.1 episodios. El relevista salvó un juego, dio 23 bases por bolas y ponchó a 43.
“Básicamente estoy en la recta final (entrenamiento), ya lancé tres episodios con el equipo de Panamá Oeste (categoría Mayor). Trabajando en mis lanzamientos; la recta, los rompientes y la localización más que nada”, destacó el diestro que debutó en las Mayores con los Diamondbacks en 2015.
El espigado tirador precisó que se ha puesto también la meta de llegar en las mejores condiciones posibles para hacer el equipo. “He estado cerca, el último día es que me bajan”. Busca llegar listo para hacer un buen papel en el spring training y arrancar desde el primer día en el primer equipo.
En 2015 y 2016 estuvo muy cerca de empezar la temporada en Grandes Ligas, pero fue enviado a ligas menores y posteriormente subió al equipo grande.
“Tengo que ser más consistente y siento que he tenido buenas rachas de semanas que no me hacen carreras, pero de repente pierdo la consistencia y ahí es que está el problema. Son los mejores bateadores y hay que siempre estar haciendo ajustes y creo que eso me ha faltado”, recalcó Burgos.
Su ascenso a la gran carpa en 2015 representó un hecho histórico para Panamá. Su padre, Enrique Burgos, también jugó en Grandes Ligas en 1993 y 1995, para ser la primera combinación istmeña padre-hijo que juega en este nivel.
“Cuando lanzo, mando videos. Conversamos de cómo se ve la mecánica. Él ve los juegos... me dice: ‘este pitcheo no iba ahí’, cosas como esas...”, comentó el lanzador sobre los consejos que recibe de su padre.
