La temporada pasada Eduardo Guevara fue un pelotero más del montón y pasó inadvertido en el torneo juvenil, a tal punto que su presencia en el 'club house' de la novena de Chiriquí Occidente casi ni se notó, pero este año ha tenido un giro de 180°. Su entrenador, Gaspar Acevedo, explica el cambio radical que ha tenido en el campo su estelar jardinero central: "Sus habilidades iban en desarrollo y sabíamos que podía dar más en su desempeño". Guevara, que se ha establecido como la cara y fuerza motora de Occidente, asegura que ha aprendido mucho viendo videos de la mecánica de bateo del jugador de grandes ligas Andrew McCutchen, la súperestrella de los Piratas de Pittsburgh. "La verdad es que me siento selectivo y solo me concentró a esperar una buena recta y una buena curva y si me sale el 'hit', bienvenido sea". Así describe Guevara su estilo de pegarle a la pelota, que lo mantiene como el mejor bateador del Torneo Nacional de Béisbol Juvenil. ¿Te molesta que te digan McCutchen? "No. Es un gran pelotero. Me gusta el estilo de batear y me gusta como 'fildea' y me encanta ver los videos de él. Me pongo a ver la mecánica de bateo de McCutchen, que es muy buena, me aconseja muchas cosas y aprendo bastante también de ahí", afirmó el patrullero central de la tropa chiricana. Y en realidad su discreta producción ofensiva en la campaña de 2014 está lejos de parecerse a la gran temporada que está teniendo este año con los occidentales en el campeonato juvenil. Salvo algunos chispazos, como su defensa en los jardines, su actuación en el cajón de bateo pasó desapercibida. Recordemos que bateó para .213 (13-61 turnos), con .328 de 'sluggin' y apenas remolcó tres carreras en la ronda regular. Ahora es una fiera al bate y encabezaba, hasta anoche, a los bateadores del torneo juvenil, con promedio de .515 producto de 17 imparables en 33 turnos al bate, en 19 partidos que jugó. Dueño de un 'swing' bastante rápido y muy selectivo en el plato, Guevara ha respondido a las exigencias a pesar de ser el noveno en el orden al bate. Se ha establecido como la cara de Occidente y como la fuerza motora, haciendo alarde de la dinámica en su juego con su velocidad en los jardines y en las bases y sobre todo su sentido de la oportunidad para aportar al éxito de su conjunto. "Es nuestra bujía y lo que tiene bastante impulsados a los muchachos", reconoció el mentor de los occidentales. "Lo ha demostrado siendo el noveno bate y lo vamos a mantener ahí", subrayó.



