Apenas unas horas después de la final de la Liga de Campeones entre Barcelona y Juventus, el mundo del fútbol retornó al escándalo FIFA con nuevas acusaciones en torno a Jack Warner, exvicepresidente de la institución, que sigue teniendo muchos partidarios en Trinidad y Tobago.
La primera ráfaga salió desde El Cairo este domingo, donde el antiguo ministro de Deportes acusó al trinitense de chantaje durante el proceso de adjudicación del Mundial-2010: "Nos dijo que podía asegurarnos siete votos y pidió un millón de dólares por cada uno", insistió Aley Eddine Helal a la AFP.
"Pero, nuestra decisión fue no caer en eso", aseguró el exministro. Resultado de la votación en 2004: cero votos para el país de los faraones y el Mundial adjudicado a Sudáfrica.
La nación 'arcoiris' que está más que nunca en el centro del escándalo de corrupción que golpea a la FIFA y que provocó la dimisión sorpresa de su presidente, Joseph Blatter, el martes, cuatro días después de ser reelegido para un quinto mandato.
En 2008, se trató de una transferencia de 10 millones de dólares que llegaron a las cuentas de la Concacaf (Confederación de América del Norte, Centro y Caribe), gestionadas por Warner.
10 millones transferidos por la FIFA pero sacados de los fondos destinados a Sudáfrica, para su Mundial, que finalmente se encuadraron en un programa de ayuda a la diáspora africana en el Caribe. El problema fue que gran parte de estos fondos fueron utilizados para los gastos personales de Warner, según acusó la BBC este domingo desde Londres.
"Cerca de 1.6 millón de dólares fueron utilizados para pagar gastos de tarjetas de crédito y préstamos personales del exvicepresidente de la FIFA", afirmó la BBC, que difundió en su página web documentos bancarios en apoyo de sus acusaciones. 360 mil dólares del dinero de la FIFA fueron retirados por personas vinculadas al señor Warner.
Y los supermercados JTA, una cadena establecida en Trinidad, recibieron 4.8 millones de dólares, según los investigadores estadounidenses que aseguran que la mayor parte de ese dinero fue devuelto a Warner en moneda local. 

"Negamos categóricamente que ese dinero (10 millones) fuera un soborno a cambio de un voto" para que Sudáfrica obtuviera el Mundial-2010, replicó la Federación de Fútbol de Sudáfrica en un comunicado en su página web: "Ignora el trabajo realizado por Madiba (Nelson Mandela), el arzobispo (Desmond) Tutu, el Gobierno sudafricano y otros que sacrificaron su tiempo, su dinero y su vidas familiares para hacer que el país se sintiera orgulloso. Esto empaña nuestra imagen sin ningún escrúpulo". Pues en libertad tras pagar una fianza de 400 mil dólares en Puerto España, la capital trinitense, tras pasar 24 horas en custodia, Warner tiene sobre él una petición de extradición a Estados Unidos. Pero todas estas nuevas revelaciones y procedimientos no parecen hacer mella en Warner ni en su popularidad en su tierra. Tras una semana difícil, el dirigente de 72 años se fue tranquilamente a su oficina, al sur de la capital isleña, donde él es diputado por el distrito de Chaguanas. A su llegada había una larga fila de gente esperándole desde la madrugada, al que tienen como una "especie de Robin Hood". Imperturbable, el hombre calvo, delgado y de tez negra sigue asistiendo a actos públicos. Se felicita de que haya una televisión extranjera que capture cómo se entrevista personalmente con cada persona que viene pidiendo su ayuda. "Las críticas del extranjero vienen de personas malvadas que quieren decir cosas negativas sobre Warner", estimó Joy Hawls Duyel, un trinitense de 48 años convencido de la inocencia del diputado.
