El belga Jesper Stuyven (Trek) ganó al sprint este sábado la octava etapa de la Vuelta a España con final en Murcia y marcada por varias caídas, la más grave a 50 kilómetros para la meta, que provocó el abandono de Tejay Van Garderen, Daniel Martin y Kris Boeckmans, trasladados a un hospital.
Martin, tercero en la general antes de la salida, fue el principal afectado de la jornada, en la que no hubo más consecuencias de cara a la clasificación, por lo que el colombiano Esteban Chaves (Orica-GreenEdge) mantiene el maillot rojo de líder de la prueba.
En esa caída masiva también se vieron afectados otros corredores, como el sprinter francés Nacer Bouhanni (Cofidis).
En las imágenes ofrecidas por la televisión española, se ve un grupo de corredores en el suelo, con Van Garderen doliéndose de un hombro y Boeckmans inmóvil.
El estado del corredor holandés era el más preocupante, ya que al parecer impactó de cabeza contra un bordillo de la carretera, y fue rápidamente evacuado en ambulancia a un hospital. Su equipo, el Lotto-Soudal, informó poco después a través de Twitter: "Kris Boeckmans ha sido llevado al hospital, está consciente y la situación es estable".
La mala suerte se ha cebado este año especialmente con Van Garderen, que ya tuvo que abandonar el pasado Tour, enfermo, cuando era tercero en la general, y con Bouhanni, que se cayó en el campeonato de Francia cuando era el principal favorito a la victoria y después, sin haberse recuperado del todo de sus heridas, también dijo adiós prematuramente en el Tour.
Otro corredor afectado por una caída fue el eslovaco Peter Sagan, uno de los grandes favoritos a la victoria en Murcia, que después de superar los dos ascensos al Alto del Gallo en los últimos 40 km con el grupo cabecero, se cayó en las calles de la capital murciana cuando iba lanzado para preparar la llegada masiva.
En esas circunstancias, se disputó un sprint muy abierto, en el que Stuyven superó al español Peio Bilbao (Caja Rural) y el francés Kevin Reza (FDJ).
"Ha sido una etapa muy dura. Si ves el libro de ruta parece que es una etapa de transición, pero luego sucede otra cosa. Hoy con caídas, en las que estuve implicado. Ha sido solo chapa y pintura", dijo Chaves.
Cuando quedó rezagado por el accidente, Chaves no perdió los nervios, pues encontró la receta "mágica" en su director y el apoyo de sus compañeros del Orica.
"No temí por perder la roja porque me ha protegido muy bien el equipo. Mi director, Neil Stephens, es un perro viejo y me animó. Me dijo que quedaba mucho y que me lo tomara con calma para unirme al pelotón. Luego Cameron Meyer y Darel Impey hicieron el resto", señaló.
