Anthony Joshua requirió 10 rounds para vencer a un resistente Carlos Takam este sábado y retuvo sus títulos mundiales de peso completo de la Asociación Mundial de Boxeo y la Federación Internacional de Boxeo ante cerca de 75 mil aficionados en Cardiff.
El árbitro, Phil Edwards, detuvo el combate luego que Joshua conectó a Takam con una combinación de gancho y uppercut y avanzaba para lanzar más golpes. El francés sacudió la cabeza a manera de indignación y muchos fanáticos abuchearon la decisión.
Al final de un combate que resultó cómodo para Joshua, durante el cual pudo haber sufrido una fractura de nariz en un choque de cabezas en el segundo asalto, el británico sumó su victoria número 20 seguida que muy probablemente lo acerca a una pelea de unificación en 2018 ya sea con el campeón de la Organización Mundial de Boxeo, Joseph Parker, o del Consejo Mundial de Boxeo, Deontay Wilder.
Takam peleaba después de una notificación de 12 días, en reemplazo del lesionado Kubrat Pulev, y estuvo a la altura de su reputación como un duro rival, absorbiendo potentes impactos de Joshua y convirtiéndose en un blanco evasivo con buenos movimientos.

Takam recibió un conteo de ocho en el cuarto asalto después de caer por un gancho de izquierda de Joshua, y se mantuvo en la pelea con un corte sobre el ojo derecho que requirió atención médica en un par de veces.
"Trataba de acabarlo round por round", declaró Joshua. "Desafortunadamente, el árbitro lo detuvo. Pienso que le gente quería ver a Takam inconsciente en la lona. A eso es a lo que yo trataba de llegar. Yo no tengo control sobre la decisión del árbitro".
Takam (35-4-1) fue vitoreado por el público al final de la pelea en el Principality Stadium, la arena deportiva nacional de Gales. "No sé por qué el árbitro detuvo el combate", comentó el perdedor.
