LISBOA, Portugal. (DPA).- Es el “milagro de la Champions”: por dos días, Lisboa será española. Además de las 61 mil personas que asistirán mañana al choque entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid por la final de la Liga de Campeones, Lisboa será sede esta noche y durante todo el sábado de una fiesta hispana, con miles de aficionados que llegaron incluso sin entradas para ingresar al Estadio da Luz.
Como en Madrid, Lisboa tendrá pantallas gigantes en varios puntos de la ciudad. El Real intentará salvar la temporada y superar su propio récord, al ganar el trofeo por la décima vez. Atlético, tras conquistar la liga española, coronará una época dorada si vence.
ECONOMÍA
El entusiasmo por el derbi madrileño está afectando la economía de Lisboa. De acuerdo con el sitio de información financiera Dinheiro Vivo, los precios de hoteles se han incrementado un 36% respecto a mayo de 2013. Y en comparación con el mes pasado, abril, las tarifas crecieron un 35%.
El costo medio de una habitación de hotel subió a 147 euros (200 dólares) por noche, según la misma fuente. La capacidad de la ciudad está casi agotada.
Eso deja algunas habitaciones a un costo de cientos o miles de euros por noche, precios que hicieron disparar un 150% la demanda por apartamentos de alquiler a corto plazo.
El martes, la prensa portuguesa escribió que el gobierno se prepara para endurecer las normas de las casas de alquiler a los turistas y para aumentar la supervisión.
El secretario general de la Asociación de Hoteles, Restaurantes y Similares de Portugal (AHRESP), José Manuel Esteves, dijo a dpa que “los precios son prácticamente de rutina con los competidores”.
Según el representante del sector, los precios están al nivel de otras capitales europeas, como Roma.
Esteves asegura que en el sector de gastronomía los precios no aumentarán. “No vamos a cambiar los precios”, dice. “Queremos que (los aficionados) regresen con sus familias. Sin duda, se deleitarán con Lisboa”, continúa.
La ciudad tiene una “gran capacidad de oferta”, dice Esteves, y Portugal es conocido “por la calidad de los alimentos y los precios bajos”.
La primavera ha incrementado el número de turistas en las calles de Lisboa. Con la llegada de los aficionados españoles, la capacidad de respuesta de la ciudad se pondrá a prueba.
El ensayo tuvo lugar el 6 de mayo, cuando tres barcos de crucero atracaran en la ciudad y 18 MIL personas desembarcaron. Pero fue menos gente que la de este fin de semana, y la mayoría dormían en los cruceros.
El alcalde de Lisboa, António Costa, fue el 8 de mayo a Madrid para entregar simbólicamente la llave de la ciudad a la alcaldesa madrileña, Ana Botella.
“Todo va muy bien”, dijo el alcalde portugués durante la visita. Está “todo organizado”, tranquilizó el político: seguridad, apoyo sanitario y a la salud, parking y dos fan-zonas.
SEGURIDAD
La policía portuguesa, que se preparó para la final como lo hace para una disputa entre grandes rivales portugueses, recibirá a los madrileños con la colaboración de la policía española.
Los agentes españoles ayudarán a identificar las situaciones de riesgo y servirán como elemento de disuasión. Para mejorar la vigilancia, planean utilizar drones.
Los aficionados del Real y del Atlético que viajen en tren se embarcarán y desembarcarán en diferentes estaciones de ferrocarril, tanto en Madrid como en Lisboa, y viajarán en convoyes separados. Al llegar a la capital portuguesa, recogerán diferentes líneas del metro.
Otros han alquilado autobuses para el viaje y otros más viajarán en coche. Quién llega a Lisboa en coche tendrá debe prestar atención al acondicionamiento del tráfico en los alrededores del estadio y en el centro, donde parte de la carretera a lo largo del río está cortada. En esa zona, cerca del Terreiro do Paço, está montado un espacio de diversión dedicado a la final.
Algunos aficionados portugueses quieren unirse a los españoles. “Voy a estar en Lisboa y una de las razones que me hace no dejar Lisboa este fin de semana es la posibilidad de ver la fiesta española, sea cual sea el equipo ganador”, dijo a dpa Andre Pinto, que vive entre Lisboa y Luanda.
“Nuestros hermanos también se merecen un poco de alegría en los días difíciles que ambos países atraviesan... Y si el fútbol puede hacer olvidar momentáneamente la crisis, que así sea”, dijo el aficionado de 32 años.
