MADRID, España. (EFE).- El regreso del español Rafael Nadal, campeón en 2009, el desafío del serbio Novak Djokovic, que aspira a su quinto título, y la amenaza del argentino Juan Martín del Potro, en forma tras ganar en Sydney, marcan la edición 102 del Abierto de Australia, el primero de los grandes de la temporada.
Australia ama a Nadal como si fuera un jugador australiano. Y en la ciudad donde se duerme con manta en estas fechas, a pesar del verano austral, debido al cambio brutal de temperaturas, su ausencia se hizo notar el pasado año.
El de Manacor, que busca ser el primer tenista en ganar al menos dos veces todos los grandes en la Era Abierta, acude de nuevo a Melbourne Park, recinto que cumple en esta edición 27 años albergando este grande, tras disputar la final más larga en la historia del torneo en 2012 contra Novak Djokovic (5 horas y 53 minutos).
A diferencia de otros, Djokovic solo ha participado en la exhibición de Abu Dabi, y después ha seguido al pie de la letra los consejos de "Boom Boom" para mejorar su saque y depurar aún más su volea, golpes que le servirán para definir mejor, si se demuestra que el plexicushion de Melbourne Park es más rápido aún que en otras temporadas.
Este último factor, que perjudica a Nadal, favorece a Federer, el jugador que más torneos ha ganado en la historia en pista dura, con un total de 52. Federer cuenta además con otro experto voleador en su banquillo, el sueco Stefan Edberg, con quien debuta trabajando en Melbourne y a la conquista del 18 tÍtulo grande en su palmarés.
Frente a la potencia de estos tres, Juan Martín del Potro, ganador en Sydney, convertido en el segundo argentino en triunfar allí tras David Nalbandian, presenta su mejor hoja de servicios. La superficie entre ambos torneos es similar y eso convierte en amenaza al campeón del Abierto de EU de 2009, que quiere olvidarse de su prematura derrota el año pasado, en la tercera ronda ante el francés Jeremy Chardy.
Las dudas se ciernen en el británico Andy Murray, que detuvo su calendario el pasado año durante tres meses para operarse de la espalda, o en el nuevo combinado de David Ferrer, semifinalista en 2011 y 2014, con su nuevo entrenador, José Francisco Altur.
