El color de los panameños sigue causando sensación en el Mundial.
Desde cuatro horas antes del pitazo inicial, la Marea Roja dijo presente en las afueras del estado Nizhny Novgorod en la previa del Panamá ante Inglaterra.
Música típica, reggae y las infaltables canciones de Rubén Blades, todas sonaron en las afueras del estadio con miles de panameños e ingleses bailando al ritmo del sabor nacional.
Si en Sochi los fanáticos panameños fueron noticia, en Nizhny se robaron el show.
Incluso los mundialmente reconocidos aficionados ingleses quedaron en segundo plano, impactados del positivismo y ambiente de fiesta de Panamá. "Solo pido gritar un gol", destacó Rubén, vestido con su sombrero pintao.
Desde la noche anterior, el grito favorito de los rusos fue "Panamá, Panamá".
En las plazas, avenidas o en el Fan Fest, no faltó el aficionado local que parara a un panameño para tomarse su respectiva foto. Fueron cuadras y cuadras del desfile de los colores rojo, azul y blanco caminando rumbo al estadio.
Todos, ilusionados por tener la oportunidad de vivir de cerca el inolvidable momento cuando Panamá se enfrentó a un campeón del mundo en nada menos que un Mundial.