Tiger Woods comentó que ya superó los años de depender de pastillas para el dolor para lidiar con las consecuencias de varias cirugías de la espalda, una situación que terminó en su arresto por conducir intoxicado hace seis meses.
"Ahora amo la vida", dijo el martes.
El golfista estadounidense realizará otro regreso a los campos esta semana en el Hero World Challenge, un torneo en el que participan 18 jugadores y en el que no hay corte del fin de semana.
Se trata de su primer torneo en 10 meses, y la primera vez que juega desde que fue operado de la espalda por cuarta vez en abril.
Woods parece estar en mejor estado que cuando volvió a los campos de golf hace un año en Bahamas.
Según los que lo han visto jugar en semanas recientes, su swing luce más rápido y fluido, y Woods parece estar contento y saludable.
Woods tocó fondo cuando fue arrestado en horas de la madrugada en una carretera en la Florida, donde la policía encontró su vehículo mal estacionado a unas 15 millas de su casa.
Woods estaba dormido detrás del volante, con el motor prendido y las señalizaciones encendidas. Una prueba de toxicología reveló que Woods tenía en su sistema dos narcóticos (Vicodin y Dilaudid), un somnífero (Ambien), una droga para la ansiedad (Xanax), además del ingrediente activo de la marihuana.
El golfista participó en un programa de tratamiento, y el mes pasado se declaró culpable de manejar de forma temeraria, un acuerdo con el que evitó ser enviado a prisión. “Ya lo superé, y me siento fantástico”, dijo Woods.
