El controvertido campeón del mundo británico de los pesos pesados, Tyson Fury, del que se reveló un dopaje por cocaína hace unos días, negó este lunes que se vaya a retirar, pocas horas después de haberlo anunciado él mismo en las redes sociales.
"¡Jajaja, pensáis que os ibais a librar fácilmente del Rey Gitano! Estoy aquí para continuar. El Más Grande solo quería mostraros cómo actúan los medios", tuiteó Fury apenas tres horas después de anunciar su retiro, a los 28 años.
El controvertido campeón del mundo de los pesos pesados había anunciado este lunes en Twitter su retiro de los cuadriláteros, días después de que la cadena estadounidense ESPN revelara su positivo por cocaína el 22 de septiembre.
"El boxeo es la cosa más triste en la que he participado (...) soy el más grande y me retiro", tuiteó Fury, de 28 años, después de haberse burlado los días previos de las informaciones que apuntaban a su dopaje.
El promotor de Tyson Fury, Hennessy Sports, no quiso hacer declaraciones a petición de la AFP este lunes.
Según ESPN, Fury dio positivo en un control efectuado por una agencia especializada en el boxeo, la Voluntary Anti-Doping Association (VADA), con sede en Las Vegas. Ese organismo era el encargado de los controles del combate ante el ucraniano Vladimir Klitschko.
Según ESPN, Fury no corre riesgo de ser sancionado, ya que el test fue hecho fuera de la competición. Hennessy Sports rechazó comentar estas informaciones.
Fury, campeón del mundo Asociación Mundial de Boxeo, la Organización Mundial de Boxeo y la Organización Internacional de Boxeo, había anunciado el 23 de septiembre -un día después de su control positivo- que renunciaba a su combate previsto para el 29 de octubre contra Klitschko, afirmando estar "médicamente incapacitado para pelear", sin ofrecer más precisiones.
Fury, polémico por sus declaraciones en contra de las mujeres o de la homosexualidad, fue suspendido provisionalmente el 24 de junio por la Agencia Antidopaje Británica (UKAD) tras habérsele detectado una sustancia prohibida en su orina en febrero. Dicha suspensión fue levantada hasta una audiencia del boxeador prevista para noviembre.
