Funcionarios olímpicos dijeron que vaciarían la piscina más grande en el Centro Acuático Maria Lenk para sacar el agua teñida de verde.
El encargado de la sede, Gustavo Nascimento, indicó que el agua limpia de una piscina de práctica aledaña será transferida a la piscina principal a tiempo para las competencias de nado sincronizado que arrancan el domingo.
Nascimento indicó que la medida es necesaria para que el agua sea lo suficientemente cristalina para que los jueces y competidores puedan ejecutar sus funciones.
El agua en la fosa de clavados adyacente se tornó color verde oscuro el martes. La piscina más grande, utilizada para waterpolo y nado sincronizado, empezó a tornarse del mismo color al día siguiente.
La piscina de clavados seguirá en uso, y los funcionarios dijeron que no representa un riesgo para la salud de los deportistas.
El agua resultó afectada después de que la adyacente piscina de clavados se tornó verde debido a una reacción química causada por peróxido de hidrógeno que neutralizó el cloro, explicó Nascimento.
Se necesitarán unas 10 horas para reemplazar unos 3.73 millones de litros de agua.
La polémica con el agua estalló el martes cuando la piscina tomó ese color verdoso. Sin embargo, la organización siempre insistió en que no había riesgos para la salud de los atletas.
Los clavadistas dijeron que el color no afectaba su desempeño. Los jugadores de polo acuático se quejaron no obstante que el cloro les irritaba los ojos.
Hay dos piscinas de calentamiento en el Maria Lenk, pero como el waterpolo pasará ahora al Centro Acuático principal, donde este sábado termina la natación, una de ellas puede ser drenada.
"Hemos tomado esta medida radical porque no queremos interferir en el calendario de la competencia", explicó el director de Comunicaciones de Rio -2016, Mario Andrada. "No fue una decisión fácil pero se tomó conjuntamente con FINA [Federación Internacional de Natación]", añadió.
