Lo alcanzado hasta hoy, el historial de triunfos y derrotas, los aprendizajes durante años, estarán a prueba en el juego contra Ghana. La Selección Panamá tiene esta tarde la posibilidad, sino la única, de avanzar a la siguiente ronda en un Mundial que empieza a tener un Señor: África.
Su impronta futbolística, con toda justicia, rebasó fronteras con jugadores nacionalizados o hijos de padres africanos que integran selecciones europeas, norteamericanas o asiáticas. El caso más evidente aparece en la portería de Japón con dos arqueros afro de apellidos típicamente nipones.
Es la evidencia de la migración en una era de cambios a la que no escapa el fútbol, que si no fuera por África sería dominado por Suramérica.
Panamá tiene en su debut de hoy el carburante de los tres puntos salvadores que la pondrían en los dieciseisavos de final. Cómo clasifican los dos primeros equipos de cada grupo y los ocho mejores terceros, un triunfo sería la cuota inicial para la siguiente ronda siempre y cuando tengan piedad Croacia e Inglaterra, los otros rivales panameños en la fase inicial de este Mundial.
Goleadas respectivas son descontadas por expertos, como Zlatan Ibrahimovic, de manera que en un eventual empate en puntos con terceros de otros combos marcará la ventaja los goles anotados y los recibidos.
Vale recordar el desenlace de Rusia 2018 cuando Panamá estaba de salida en su juego de cargas más simétricas, en el tercero contra Túnez. Había perdido los dos primeros encuentros y recibido la friolera de 9 goles.
Estamos en 2026 y las cosas son muy diferentes. La Selección Panamá viene siendo un plantel africano como el que más, por su potencia y temeridad naturales, y porque es cada vez más suramericano en el trato del balón. Christiansen le aporta la consistencia de los europeos.
Ghana se volvió un habitual de los Mundiales del presente siglo. En silencio, los ghaneses fueron ganando tanto protagonismo como nigerianos y cameruneses, luego de haber participado en los Mundiales de 2006, de 2010 y de 2014.
En Suráfrica 2010, los ghaneses casi llegan a la semifinal. Han ganado la Copa Africana de Naciones en 4 oportunidades, la última vez hace bastantes años. Y más de 20 de sus jugadores de Selección participan en ligas europeas. No son ningún pan comido.
Aun asi, empezar con Ghana es lo mejor que le puede pasar a Panamá en esta fase de grupos. Los dos empiezan de ceros sabiendo que los siguientes partidos son un viacrucis. Un triunfo los mantendría en pie hasta la segunda ronda. Una derrota, duele decirlo, es el tiquete de regreso.
Que gane Panamá.

