Existen deportes colectivos integrados exclusivamente por hombres y mujeres, pero Aybis Samudio rompe con ese paradigma cada vez que salta al diamante y defiende los colores de Chiriquí Occidente en el Campeonato Nacional de Béisbol Preintermedio de Pequeñas Ligas.
En la comunidad de Berbá, el fútbol y el béisbol son la fiebre para niños y adolescentes. De este entusiasmo no se escapan las jovencitas como Samudio, quien cada vez que toma un turno a la ofensiva o la defensa rinde homenaje a un día como hoy, en el que se conmemora el Día Internacional de la Mujer.
El cariño por el béisbol surgió al ver a su hermano Franklin y hoy, a sus 14 años, Aybis representa a su provincia sin descuidar sus estudios secundarios, al cursar el tercer año en el Instituto de Puerto Armuelles (IPA).
“Mis sueños son culminar la secundaria y continuar estudios universitarios. Igualmente, apunto a dos opciones relacionadas a la carrera militar o aeromoza”, dijo Samudio.
“En lo deportivo, continuar jugando hasta donde el espacio de los estudios me lo permita. Jugar un nacional juvenil sería fabuloso”, agregó.
“El jugar béisbol ha sido balanceado para mí, en momentos fácil y en otros un poco difícil, pero de manera general ha sido bueno. Se me ha facilitado por los compañeros, quienes nos conocemos desde niños entrenando, conviviendo, jugando, logrando victorias y derrotas”, destacó Samudio.
Samudio recalcó que en el equipo vive un ambiente de hermandad y camaradería.
“Actualmente, en el torneo intermedio, somos como hermanos. Existe un gran compañerismo, me cuidan y vivimos con alegría lo que hacemos e igual sufrimos cuando se dan las derrotas. Somos una gran familia”, manifestó Samudio.
Maestros
Aybis recordó que sus primeros maestros en este deporte fueron los mellizos José y Austin Ibarra, Alexander Chávez y Gaspar Acevedo.
“A ellos les debo mucho de lo que soy”, dijo Samudio, quien describió cómo es para ella salir a enfrentar a sus rivales.
“Muchos de mis rivales, que no me conocen o no me han visto jugar, me ven un poco raro, porque soy la única niña en equipos, pero ya me he acostumbrado a ello. Tengo grandes amigos de esos equipos rivales, a los cuales nos hemos enfrentado y más cuando soy la lanzadora”, indicó.
“Ellos son respetuosos, pero incluso hay quienes se burlan y son los padres o familiares, yo les escucho cuando lanzo. ‘Miren la niña, miren quién lanza, una niña’. Y si los poncho, se sienten avergonzados. Para mí es un orgullo. Igual si me pegan imparables es parte del béisbol, a todos los lanzadores les pegan y el juego seguirá”, mencionó la joven beisbolista.
“Siempre he contado con el apoyo de mis padres. El mensaje para las niñas que practican el béisbol: que si les gusta el deporte que jueguen y que salgan adelante”, finalizó.

