Carlos Alcaraz Garfia ya luce un nuevo tatuaje, el que se ha hecho durante su estancia en California durante la disputa del Masters 1000 de Indian Wells y que recuerda su reciente éxito en el Abierto de Australia.
El joven tenista murciano, quien a sus 22 años es el número 1 del mundo, eligió el animal más característico del continente oceánico, el canguro, para la última impresión de tinta en su cuerpo y la parte delantera inferior de su pierna izquierda es el lugar escogido.
Esa localización hace que el dibujo apenas sea visible durante sus partidos al ser tapado por el calcetín, pero al jugador, en un post colgado en su cuenta de Instagram, se le ve en una camilla mientras Joaquín Ganga, amigo personal y su tatuador, realiza su trabajo sobre su piel. Este artista del ‘tattoo’ tiene estudio en Los Ángeles y en El Palmar, y aprovechó la presencia de Alcaraz en la zona.
El líder de la ATP, quien difundió la imagen representativa del triunfo logrado el 1 de febrero en Melbourne sobre Novak Djokovic, ya conquistó los cuatro torneos de Grand Slam, y todos esos éxitos encuentran sitio en las extremidades de Alcaraz.
El nuevo tatuaje se une a los ya existentes, entre ellos el de su primer título en el US Open, su estreno en Roland Garros, y su coronación en Wimbledon, todos con fechas y símbolos representativos.
Igualmente se tatuó la estatua de la libertad y el puente de Brooklyn por su segundo US Open, y también las tres C (cabeza, corazón y cojones), frase heredada de su abuelo paterno.
En todo caso, aún hay espacio en su cuerpo para nuevos tatuajes, y en el anhelo del tenista está sumar uno más cuando conquiste su primera Copa Davis con España.

