Luego de la culminación de los Juegos Suramericanos de la Juventud Panamá 2026, la presidenta del Comité Olímpico de Panamá, Damaris Young, concedió una entrevista exclusiva a La Prensa en la que analizó el impacto deportivo, administrativo y estructural del evento, considerado ya como el más exitoso en la historia del país dentro de esta competencia juvenil de la Organización Deportiva Suramericana.
Panamá cerró su participación con un total de 29 medallas: 6 de oro, 6 de plata y 17 de bronce, la cifra más alta para una delegación nacional en este certamen, superando ediciones anteriores y consolidando un avance sostenido en el deporte juvenil.
Young no dudó en resumir el enfoque principal de la organización desde el inicio del proyecto. “El mayor desafío fue consolidar un modelo de gestión plural y transparente”, afirmó, subrayando que el proceso administrativo fue determinante para el éxito del evento. En esa misma línea, insistió en la importancia del manejo responsable de los recursos: “Gestionar fondos públicos nunca es tarea fácil, y está bien que así sea” y “Hay que ser celoso con cada dólar, más aún si es dinero público”.
La dirigente también defendió la planificación financiera inicial del evento, señalando que “fuimos responsables con un presupuesto acorde al proyecto”, a pesar de que el monto final experimentó ajustes. Entre las decisiones clave, destacó la inversión en equipamiento, respaldo energético y condiciones técnicas: “No podíamos arriesgar la imagen del país ni las transmisiones”.
En cuanto al legado, Young puso énfasis en la transformación de las instalaciones deportivas.
“Invité a los panameños a caminar sus instalaciones deportivas”, comentó, convencida de que el cambio es visible. “Nuestros atletas merecen mejores condiciones”, añadió, al tiempo que advirtió que el reto ahora pasa por la sostenibilidad: “Ahora la responsabilidad es dar mantenimiento adecuado”.
Además, resaltó que el impacto no se limita a la infraestructura. “Panamá demostró que tiene nivel para albergar eventos”, aseguró, y fue más allá al definir el alcance del proyecto: “El legado es tanto infraestructura como conocimiento”.

En el plano deportivo, uno de los puntos críticos fue el desempeño del atletismo, disciplina que no logró ubicarse entre los 13 deportes que aportaron medallas para Panamá.
Young fue clara en su diagnóstico estructural: “Los dirigentes deben crear condiciones óptimas”, insistiendo en que el desarrollo no depende únicamente del talento, sino del entorno.
“El deporte es un proceso, no se construye en seis meses”, recordó.
Aun así, valoró el impacto general en el rendimiento de la delegación. “Cuando le das condiciones a los atletas, muchas cosas pueden pasar”, explicó, destacando la correlación entre inversión y resultados.
También hizo un llamado a fortalecer la cultura deportiva en el país: “El país debe creer más en el deporte”.
En el plano internacional, la presidenta del COP también fue consultada sobre la vacante en la presidencia de Odesur, tras el anuncio de salida de su actual titular. Aunque evitó confirmar aspiraciones, su perfil ha ganado peso tras convertirse en 2024 en miembro del Comité Olímpico Internacional, lo que la posiciona como una figura con proyección regional.
Young, cuyo mandato al frente del COP se extiende hasta 2028, mantiene su enfoque en los compromisos inmediatos del ciclo olímpico, aunque dejó una reflexión de fondo sobre el potencial del país:
“Nuestro techo somos nosotros mismos los panameños” y “el deporte es motor de desarrollo económico y social”.

