En el ocaso de su carrera, Dani Alves se puso dos objetivos. Perseguir dos títulos que le faltaban en un palmarés de leyenda. Los Juegos Olímpicos, que ganó en verano de 2021 en Tokio, y el Mundial, que persigue en Catar a sus 39 años tras una controvertida convocatoria.
Y es que el histórico lateral derecho no jugaba desde el pasado 24 de septiembre, con la camiseta de un Pumas mexicano con el que aún le quedan siete meses del que todo apunta a ser su último contrato.
Sin embargo, su importancia para el grupo y el hecho de que la FIFA amplió el número de convocados a 26 hizo que Tite contase con un Dani Alves que, tras perderse Rusia 2018 por lesión, este viernes, siendo titular frente a Camerún, disputó la que está siendo su tercera Copa del Mundo.
Y lo hizo de capitán, lo que refleja a las claras su importancia dentro del vestuario. Uno en el que muchos no le querían, y a los que no dudó en responder tras verse en la lista. “Mi misión es dar lo mejor en favor del equipo. En los dos partidos que no he estado el equipo necesitaba un defensa, yo soy más de ataque. Estoy para servir a Brasil”.
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