El desafío que presenta el nuevo Barcelona, renovado en su plantilla para volver a reinar en LaLiga Santander, al vigente campeón, un Real Madrid de bases sólidas, presenta un clásico que mantiene su grandeza y recupera trascendencia en una competición convertida en un mano a mano entre los dos gigantes del fútbol español, cuyos enfrentamientos adquieren tintes decisivos.
El Santiago Bernabéu paraliza el mundo del fútbol hoy domingo, con un duelo grandioso por el liderato. El reto del Real Madrid de Carlo Ancelotti de trasladar a LaLiga la vulnerabilidad defensiva del Barcelona de Xavi Hernández en Europa. El peligro azulgrana de precipitarse a una crisis, al borde del precipicio de nuevo a las primeras de cambio en la Liga de Campeones, pero exhibiendo firmeza en una Liga que debe ser la primera piedra de su reconstrucción antes de volver a ser candidato a la Champions.
La estabilidad marca el camino del Real Madrid, la seguridad lograda desde los títulos del histórico curso pasado, que permiten minimizar consecuencias de cualquier momento de irregularidad. Y a ninguno de los dos les sentó bien el último parón de selecciones. Un empate cedido del equipo blanco en Liga que cortaba su racha de triunfos, ante Osasuna, y sintiendo de cerca la derrota ante el Shakhtar el día que, sin embargo, firmó su pase a las primeras de cambio a octavos con el tanto salvador de Antonio Rüdiger.
El clásico será un examen de madurez para Andriy Lunin, que encara el partido más grande de su carrera por la baja de Thibaut Courtois. No llega a tiempo el belga por sus problemas de espalda y deja al Real Madrid sin ese ángel salvador que aparece en momentos clave de los partidos.
El Barcelona regresa a su zona de confort, LaLiga Santander, donde se juega, además del liderato, una redención parcial contra el Real Madrid tras el varapalo que significó quedar prácticamente eliminado de la Liga de Campeones ante el Inter de Milán (3-3).


