El Mundial de 2026 no solo tiene como protagonista al fútbol. A dos días de la gran final entre Argentina y España en el MetLife Stadium, la calidad del aire se ha convertido en un tema de preocupación en el área metropolitana de Nueva York y Nueva Jersey, una realidad que quedó en evidencia durante las primeras horas de este viernes 17 de julio.
Mi llegada a Nueva York, poco antes de las 4:00 de la madrugada, estuvo marcada por una experiencia inesperada. Tras aterrizar, tomar el AirTrain y posteriormente la línea E del metro hasta la zona de Times Square, el primer impacto no fue el movimiento de la ciudad que nunca duerme, sino el ambiente que se respiraba.
Desde los primeros minutos fue evidente un olor distinto al habitual. No era exactamente el característico aroma a humo de un incendio, sino una mezcla difícil de describir, ligeramente similar al de algún material deteriorado, que permanecía en el ambiente y acompañaba cada recorrido por las calles de Manhattan.
Después de aproximadamente tres horas caminando por la ciudad, y pese a consumir cerca de litro y medio de agua para mantenerse hidratado, la sensación de resequedad en la garganta fue constante. La incomodidad se hizo evidente incluso sin realizar actividad física intensa, una muestra del impacto que puede generar la contaminación atmosférica.

Otro detalle que llamó la atención fue la cantidad de personas utilizando mascarillas como medida preventiva. Aunque su uso ya no es habitual desde el fin de la pandemia, varios residentes y visitantes optaron por protegerse ante la presencia del humo procedente de los incendios forestales que afectan a Canadá.
Al conversar con algunas personas durante la mañana de este viernes, la respuesta fue unánime: “Ayer estaba peor. No había tanta visibilidad”, comentaron, confirmando que las condiciones habían mejorado ligeramente respecto al jueves, aunque el aire seguía siendo perceptiblemente pesado.
La situación ha alcanzado incluso a la organización del Mundial. El periodista Rob Harris, de Sky News, informó este viernes que funcionarios de la Casa Blanca sostendrán una reunión con el presidente de FIFA, Gianni Infantino, para analizar los posibles riesgos para la salud derivados del humo presente en el área de Nueva York y Nueva Jersey de cara a la final del domingo.
El tema adquiere especial relevancia considerando que el MetLife Stadium, sede del partido decisivo, se encuentra a pocos kilómetros de Manhattan. Además, la selección española realizó el jueves su entrenamiento en el complejo deportivo del New York Red Bulls, en East Hanover, Nueva Jersey, aproximadamente a 60 kilómetros de la isla de Manhattan, una zona que también ha estado bajo la influencia de estas condiciones atmosféricas.
La preocupación no surgió de un día para otro. Dos días antes, el Servicio Nacional de Meteorología de Estados Unidos emitió una alerta de salud por la calidad del aire debido al humo generado por los incendios forestales en Canadá. Las autoridades advirtieron que el Índice de Calidad del Aire superaría los 100 puntos, un nivel considerado de preocupación moderada, recomendando limitar las actividades intensas al aire libre, especialmente para niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias.
Como medida preventiva, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, anunció la distribución gratuita de mascarillas en distintos puntos de la ciudad, incluida la Biblioteca Pública de Bryant Park. Mientras tanto, el Departamento de Salud insistió en que, ante la combinación de altas temperaturas y humo, el lugar más seguro continúa siendo un espacio cerrado con aire acondicionado.
Con más de 830 incendios forestales activos en Canadá y varios focos adicionales en el norte de Minnesota, la evolución de la calidad del aire seguirá siendo un factor a observar durante las horas previas a la final del Mundial, tanto para los miles de aficionados que llegan a la ciudad como para jugadores, delegaciones y organizadores del torneo.

