Un viejo y conocido enemigo de la selección de fútbol de Panamá vuelve a pisar esta noche el estadio Rommel Fernández.
Su pegada ya nos hizo daño en dos ocasiones con sendos golazos en partidos oficiales.
Primero fue un gol de tiro libre en el Rommel por las semifinales de la Copa Centroamericana en 2011, y luego fue otro disparo de lejana distancia donde cayéndose la logró meter en el ángulo en el triunfo por 2 a 0 en las pasadas eliminatorias en la capital costarricense de San José.
Hablamos del capitán de la escuadra de Costa Rica Celso Borges, uno de los líderes de este equipo tico que hoy se presenta en el coloso de Juan Diaz listo para defender su racha de 13 partidos invicto, cuando ambos equipos se enfrenten en un encuentro amistoso desde las 8:00 p.m.
Pese a que su padre no cuenta con los mejores recuerdos entre los aficionados panameños luego de su fracaso al frente del seleccionado nacional en el proceso rumbo al Mundial de Sudafrica 2010, nadie duda de la calidad del llamado Mariscal del onceno tico.
Borges habló anoche en conferencia de prensa desde el hotel sede del equipo número 13 del mundo según el último ranking de la FIFA, solo minutos después de haber aterrizado en suelo panameño a eso de las 8:50 p.m.
El hijo del extécnico de la selección de Panamá Alexandre Guimaraes no dudó en catalogar el partido ante Panamá como "un clásico" debido a lo parejo de esta rivalidad en los últimos años.
"El Panamá-Costa Rica se ha transformado en un clásico porque los dos niveles de fútbol han avanzado y para nosotros siempre es complicado venir acá", detalló el ahora volante del Deportivo de la Coruña de España. "Esto es lo más cercano que podemos tener a un partido de eliminatorias", agregó el mediocampista de 26 años.
El autor de un gol de tiro penal en el último enfrentamiento entre panameños y ticos en Dallas en el empate 2 a 2 por la Copa Centroamericana calificó de "un reto" mantener el nivel que los llevó a avanzar hasta los cuartos de final del pasado Mundial de Brasil 2014, y reconoció que están conscientes que de ahora en adelante tendrán una mira en sus espaldas como equipo número uno de la Concacaf.
"Es un reto y una posicion que nunca habíamos estado antes, es otra prueba que nos hacemos a nosotros mismos para ver si somos capaces de llevar la batuta", puntualizó Borges.
