El entrenador argentino Gustavo Alfaro señaló que en el fútbol paraguayo “la espuma debe bajar”, en alusión a la necesidad de que tanto la dirigencia como el cuerpo técnico tomen distancia para asimilar con calma la eliminación del Mundial ante Francia en los octavos de final.
Alfaro manifestó que él, por su parte, necesita hablar con su familia, tras confesar que a su esposa y sus dos hijas les ha prometido la retirada, pero primero las convenció de aplazar la decisión para dirigir en el Mundial de Catar 2022 a Ecuador y luego argumentó que quería estar con la de Paraguay en el actual torneo.
“Necesito respirar, necesito volver con mi familia”, declaró durante una conferencia de prensa tras el partido que Francia ganó por 1-0 en Filadelfia.
“No te puedo responder eso”, dijo a la pregunta para determinar si está anticipando su renuncia al banquillo de la selección.
Alfaro, quien cumplirá 63 años el 14 de agosto, llegó al banco de la selección paraguaya en agosto de 2024 y logró encarrilar a un equipo desmoralizado en las eliminatorias sudamericanas hasta obtener la sexta y última plaza directa por Sudamérica para el Mundial de 2026.
“Yo quería intentar una revolución”, expresó al manifestar su decepción con la eliminación. “Me voy con gran dolor”, expresó visiblemente abatido en alusión a la partida del Mundial.
Además, el seleccionador informó que el presidente de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF), Robert Harrison, bajó al vestuario y le pidió “una segunda ronda”, lo que dijo que fue la primera vez que hablaron de este tema delante de los jugadores.
“Es una decisión de familia, no es una especulación bajo ningún punto. Para seguir acá, con lo que se hizo hasta acá no alcanza para el Mundial 2030”, aseveró.
Alfaro también tuvo tiempo para destacar el buen papel que dejó Paraguay en su regreso a los mundiales: Paraguay obligó a Francia a pelear hasta el final. Nos vamos con esa sensación de haber eliminado a Alemania y haber perdido con lo justo con un penal de VAR contra el número uno del mundo".
