A pocos días de cumplir 29 años y con la cuenta regresiva rumbo a la Copa Mundial de la FIFA 2026 en marcha, Ismael Díaz atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera.
El atacante panameño, protagonista de una entrevista publicada este lunes por FIFA.com, llega fortalecido futbolística y emocionalmente a las puertas de lo que sería su segunda experiencia mundialista con la selección de Panamá.
Ocho años después de haber integrado el plantel histórico que disputó Rusia 2018, Díaz aparece hoy como uno de los referentes ofensivos de una generación que ya no quiere únicamente participar. El atacante será además uno de los siete futbolistas panameños que repetirían presencia en la máxima cita del fútbol mundial.
El recorrido del exfutbolista del Tauro FC ha estado marcado por la perseverancia. Desde aquellas interminables jornadas jugando fútbol en las calles de Tocumen, Las Acacias, Pedregal y Don Bosco bajo el intenso calor capitalino, hasta convertirse en uno de los rostros más reconocidos de la selección nacional.
“De niño, siempre quise ser futbolista”, recordó Díaz en la entrevista con FIFA. “Jugaba en la calle con mis amigos, mis primos, mi hermano, así que desde pequeño soñaba con llegar a un alto nivel”.
Ese sueño comenzó a materializarse muy temprano. Debutó profesionalmente con Tauro FC a los 15 años y apenas dos años después tuvo su estreno con la selección absoluta de Panamá. Fue ante Cuba, en el estadio Rommel Fernández Gutiérrez, y aquella noche quedó marcada para siempre: anotó gol en su primer partido con la camiseta nacional.

“Tuve la oportunidad de debutar con la selección nacional, algo con lo que sueña todo jugador, y gracias a Dios estuve a la altura: marqué en mi debut”, expresó.
Hoy, casi doce años después de aquella presentación, Díaz acumula 17 goles en 53 partidos con Panamá y atraviesa un presente alentador en el fútbol mexicano con Club León. Sus números respaldan el gran momento: diez goles y seis asistencias en 27 encuentros de liga.
La actualidad del atacante dista mucho de los momentos difíciles que vivió tras Rusia 2018. Aquel Mundial representó tanto la realización de un sueño como el inicio de una etapa compleja. Díaz ingresó al minuto 63 en el debut histórico de Panamá ante Bélgica, en Sochi, reemplazando a José Luis Rodríguez y luciendo el dorsal número 10.
Sin embargo, detrás de esa imagen había una larga batalla física. Apenas seis meses antes había iniciado una carrera contra el tiempo para recuperarse de una lesión de rodilla y, para empeorar el panorama, sufrió otra molestia pocos días antes del duelo frente a Inglaterra. Quedó fuera del segundo y tercer encuentro.
Las lesiones comenzaron a perseguirlo durante los años siguientes. Entre 2018 y finales de 2020 atravesó un período irregular y lleno de frustraciones. Incluso llegó a romperse el cruzado anterior justo en el instante de su primer gol en más de 24 meses.

No fue hasta 2021 cuando recuperó continuidad jugando nuevamente con Tauro FC. Salió campeón, goleador y más valioso. Un año más tarde regresó al extranjero con Universidad Católica y finalmente en julio pasado dio un nuevo salto al fichar con León.
Todo ese trayecto le ha dado una perspectiva distinta de cara a la próxima Copa del Mundo.
“Ese fue el primer Mundial de Panamá. Creo que la sensación era más bien la de vivir esa experiencia”, comentó sobre Rusia 2018. “Ahora es un poco diferente, nuestra mentalidad ha cambiado. Queremos hacer más de lo que pudimos hacer en el último Mundial y por eso vamos con mentalidad competitiva”.
Panamá integrará el Grupo L junto a Inglaterra, Croacia y Ghana. Díaz lo asume con entusiasmo.
“Todos me han dicho que es difícil, pero me gusta. Al fin y al cabo, siempre he pensado que uno va al Mundial para competir contra los mejores”.
La madurez futbolística y personal también ha cambiado la forma en que enfrenta cada convocatoria. Díaz habló sobre cómo el fútbol terminó moldeando no solo al jugador, sino también a la persona.
“Mi amor por el fútbol me ha ayudado a crecer como persona, como padre, como esposo y como jugador”, señaló.
Además, destacó que buena parte del carácter competitivo de esta selección nace de los orígenes humildes de muchos integrantes del plantel.
“Muchos de nosotros venimos de la calle, venimos de entornos humildes”, explicó.
“Cuando llegas al nivel de élite, te das cuenta de todo el trabajo duro que has realizado”.
Ismael Díaz también mantiene un lugar único dentro de la historia del fútbol panameño. Hasta el momento es el único jugador del país que ha participado en un Mundial Sub-17, un Mundial Sub-20 y un Mundial mayor.
Ahora, mientras se prepara para celebrar este martes sus 29 años de edad, el delantero afronta quizá el desafío más importante de su carrera: liderar a Panamá hacia una actuación histórica en 2026.
Y entre todos los objetivos posibles, hay uno que sobresale por encima del resto.
“¡Guau! No lo sé. Es nuestro mayor deseo ahora mismo”, respondió cuando FIFA le preguntó qué significaría lograr la primera victoria mundialista de Panamá. “Sería increíble que sucediera en nuestro primer partido. Nuestras emociones, nuestra felicidad, no tendrían límites. Sería un sueño hecho realidad”.

