La panameña Jennisín Rosanía demostró una vez más su jerarquía al conquistar un nuevo título en el Campeonato Panamericano de Jiu-Jitsu, consolidando aún más una trayectoria que la posiciona como una de las grandes referentes del deporte a nivel internacional.
La atleta de la academia Elemento Jiu-Jitsu se impuso en la categoría de cinturón negro, la más exigente del circuito, reafirmando su condición de bicampeona mundial de la International Brazilian Jiu Jitsu Federation.
Este nuevo logro llega en un ciclo competitivo de alto nivel para Rosanía, quien también había conquistado previamente el Campeonato Europeo.
“Representa una infinita gratitud, en esta ocasión tenía muchos miedos ya que en este ciclo de competencia 2025-2026 ya había ganado dos grand slams; el Mundial el pasado agosto de 2025, el Campeonato Europeo en enero de 2026 y ahora venía el Panamericano. Perseverancia, pasión y enfoque fueron y han sido mis fortalezas”, dijo Rosanía.

El camino hacia el título no fue sencillo. En una categoría donde convergen atletas de gran trayectoria, la panameña tuvo que demostrar su experiencia y capacidad en cada combate.
“La diferencia de este Panamericano, como cualquier Grand Slam, es que hay muchísima preparación detrás de cada atleta y en cinturón negro, principalmente, por ser la categoría más alta, competitiva y larga, hay muchos competidores tanto nuevos como de larga trayectoria en la misma”, manifestó.
Rosanía avanzó en el torneo tras recibir un bye en la primera ronda; luego ganó su combate semifinal por sumisión ante una rival estadounidense y cerró con victoria en la final, imponiéndose por ventajas en un duelo altamente táctico.
“En este deporte, si quieres seguir competitivo, debes de tratar de continuar aprendiendo y evolucionando”, expresó.

Uno de los mayores retos en esta competencia para Rosanía fue el aspecto mental, donde tuvo que lidiar con la presión de haber ganado previamente los otros grandes torneos del circuito.
“Pienso que la parte mental en este torneo fue lo que más tuve que trabajar, más que todo como ya había ganado los otros dos grand slams”, mencionó Rosanía.
“En esta ocasión tuve un pequeño susto por retención de líquidos el día anterior, que claro no ayuda mentalmente”, añadió.
Su historia, sin embargo, va más allá de las medallas. La panameña representa un ejemplo de disciplina y determinación, al equilibrar su carrera deportiva con su vida personal y profesional.
“Es muy difícil mantenerse sin ser perseverantes, tener enfoque y pasión por lo que hacemos, más que todo por lesiones, ser mamá, trabajar y una vida cotidiana normal”, expresó Rosanía.

“Voy día por día. Siempre me motiva seguir logrando medallas para mi familia, equipo y país y seguir dejando legado y que sí se puede”, finalizó.


