Este jueves por la mañana, el esquí de fondo estadounidense se bañó de bronce con la conquista, por parte de Jessie Diggins, la estadounidense más laureada en la historia de este deporte, de la medalla de bronce en la carrera de 10 kilómetros en estilo libre.
Esta es la cuarta medalla olímpica de Diggins, la tercera individual, y con ella suma tres Juegos Olímpicos consecutivos subiendo al podio. La medalla de oro fue ganada por la sueca Frida Karlsson y la de plata por su compatriota Ebba Andersson.

Históricamente, el esquí de fondo ha sido dominado por los países nórdicos —Noruega, Suecia y Finlandia—, así como por la Unión Soviética durante su período de existencia y posteriormente por Rusia. Hasta hace pocos años, Estados Unidos apenas figuraba en el deporte a nivel olímpico, con una única medalla de plata en los Juegos Olímpicos de 1976 en Innsbruck.
Con la llegada de Jessie Diggins, esquiadora estadounidense nacida en el estado de Minnesota, todo cambió. En los Juegos Olímpicos de 2018 en Pyeongchang, Corea del Sur, conquistó el primer oro olímpico en esquí de fondo para Estados Unidos en el esprint por equipo, junto a Kikkan Randall.

Eso solo fue el comienzo. El éxito continuó en los siguientes Juegos Olímpicos, celebrados en Pekín 2022, donde Diggins añadió dos medallas individuales más a su palmarés.
En el esprint de estilo libre, Diggins ganó la medalla de bronce, siendo superada únicamente por las suecas Jonna Sundling y Maja Dahlqvist. En la carrera de 30 kilómetros estilo libre, logró la medalla de plata, solo por detrás de la noruega Therese Johaug.

Con esta nueva medalla en Milan-Cortina 2026, Diggins ha sumado otra página gloriosa a su historia. Aún podría añadir más preseas en el relevo 4 x 7.5 kilómetros, el esprint por equipo estilo libre y la prueba individual de 50 kilómetros estilo clásico.

