La era de los Oriundi

Cómo cambiaron las reglas de la FIFA para los jugadores con doble nacionalidad a lo largo del tiempo.

La era de los Oriundi
Réplica del trofeo Mundial de la FIFA 2026. EFE/ Alex Cruz

En las primeras décadas de la Copa del Mundo, la normativa de la FIFA era sumamente flexible.

Si un jugador obtenía el pasaporte de otro país y se radicaba allí, era elegible para jugar con su nueva selección, sin importar su pasado.

Esto dio pie al fenómeno de los oriundi (jugadores nacionalizados, en su mayoría sudamericanos, que brillaban en selecciones europeas).

Atilio DeMaría

Fue el primer futbolista en jugar la Copa del Mundo con dos selecciones nacionales diferentes.

El mediocampista vistió la camiseta de Argentina en el primer Mundial de la historia, el de Uruguay en 1930, y cuatro años más tarde, en 1934, disputó el torneo con la selección italiana, proclamándose así campeón del mundo.

Luis Monti

En 1930 jugó el Mundial con la camiseta albiceleste y, cuatro años más tarde, con la azzurra.

Además, tiene el honor de ser el jugador que marcó el primer gol de Argentina en la historia de los mundiales.

José Altafini

Fue campeón con Brasil en el Mundial de 1958.

Cuatro años después, defendió la camiseta de Italia en el Mundial de Chile 1962, donde vio cómo sus antiguos compañeros revalidaban el título de campeones del mundo.

Ferenc Puskás

En su caso, Puskás defendió los colores de su país de nacimiento, Hungría.

Disputó así el campeonato del mundo de 1954, en el que llegó a ser subcampeón.

Ocho años después, en Chile 1962, jugó con la selección española.

José Emilio Santamaría

El jugador fue convocado con la selección de Uruguay para jugar el Mundial de 1954 y, ocho años después, disputó con la camiseta de España el Mundial de Chile 1962.

Estas fueron sus únicas participaciones, ya que no jugó el Mundial del 58.

La primera gran prohibición

El escándalo mediático y deportivo de ver a selecciones fichando talento extranjero de élite en el Mundial del 62 obligó a la FIFA a intervenir drásticamente.

En 1964, el organismo instauró una regla de hierro: “Un jugador, un país”

Se dictaminó que cualquier futbolista que disputara un solo partido oficial con una selección absoluta quedaba bloqueado de por vida.

Ya no habría más casos de intercambios de camisetas a conveniencia.

La fractura geopolítica

La estricta regla de 1964 funcionó a la perfección durante casi treinta años, hasta que la geopolítica mundial presentó un vacío legal ineludible:

¿qué sucede si el país al que le juraste lealtad deportiva deja de existir en los mapas?

La disolución de Yugoslavia obligó a la FIFA a hacer excepciones por pura fuerza mayor.

Robert Prosinecki

En 1990 jugó el Mundial con la selección de Yugoslavia; sin embargo, tras la guerra de los Balcanes y la independencia de Croacia.

En 1998 pasó a disputar el Mundial con esta selección y repitió convocatoria con Croacia en Corea-Japón 2002.

Dejan Stanković

Su caso es el más fascinante de la historia de los mundiales porque él jamás cambió de pasaporte por voluntad propia.

En Francia 1998 jugó defendiendo a la ya reducida Yugoslavia.

Para Alemania 2006, la nación había cambiado su Constitución y nombre oficial, por lo que acudió representando a Serbia y Montenegro.

En Sudáfrica 2010, tras la escisión definitiva de ambas repúblicas, capitaneó a Serbia.

La era moderna

La FIFA comenzó a actualizar sus estatutos para adaptarse a los flujos migratorios, aunque siempre blindando las Copas del Mundo.

2004 (La apertura juvenil): La FIFA permitió por primera vez que un jugador que hubiera representado a un país en categorías juveniles pudiera cambiar a su segunda nacionalidad en la categoría absoluta.

Siempre y cuando tuviera ese segundo pasaporte en el momento exacto en que jugó su primer partido juvenil.

Septiembre de 2020 (La regla actual): Durante su 70.º Congreso, la FIFA aprobó una enmienda histórica que flexibilizó el cambio de selección mayor bajo condiciones milimétricas.

Hoy, un futbolista puede cambiar de país si:

No ha jugado más de tres partidos oficiales con la selección absoluta antes de cumplir los 21 años.

Han pasado al menos tres años desde su último partido internacional.

No ha participado jamás en la fase final de un Mundial o un torneo continental (Copa América, Eurocopa, etc.).

Desde la libertad absoluta de los primeros mundiales que permitió brillar a los oriundi, pasando por la rigidez extrema de los años sesenta, hasta llegar a las ineludibles excepciones geopolíticas de los noventa, las reglas han tenido que mutar constantemente por pura necesidad.

La historia de las normativas de la FIFA demuestra que el fútbol nunca ha estado aislado de los cambios sociales, políticos y migratorios del mundo.


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